Mostrando entradas con la etiqueta David Trullo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta David Trullo. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2026

 



David Trullo.

Diario de un discurso amoroso: el hombre


por Jesús Gironés

DOS PREGUNTAS A DAVID TRULLO

I

¿Que huella crees que te dejó Eiichiro Sakato?

-Libertad y disfrute. Él decía: “tú dispara”. Algo saldrá.

II

¿Y Duane Michalls?

-Que lo importante está fuera de la foto.


David Trullo cierra un círculo en ECCE HOMO absorbiendo, vampirizando el

legado de su padre y la Tauromaquia, en que se entrelazan ejemplarmente eros

y thánatos, dialogando con el mundo griego del erómeno y el erastés. Un

espacio industrial -la galería- se convierte en un templo en el que se hilan y

cosen mitos, como almazuelas, y cuerpos penetrados por las relaciones de

poder y el deseo. Y lo poético de las fotografías de David, ese desnudamiento

de los modelos que de alguna manera los convierte en esclavos. Nos esclaviza

con su mirada.


Ecce homo es una frase latina que significa “he aquí el hombre”, y según narración del evangelio de san

Juan, la pronuncia Poncio Pilato al mostrar a Jesús a la multitud coronado de espinas, malherido y

ensangrentado. Es el título elegido para la última exposición de David Trullo, que fusiona y culmina tres

líneas de trabajo.


1.

En 2016 David Trullo realiza una instalación sublime -“Findesiglo”-

(https://albordedelderrumbe.blogspot.com/search?q=david+trullo) que, a lo largo de estos años ha sido

un proyecto camaleónico y esencial, de instalación fotográfica que ha ido creciendo y configurándose,

renaciendo, en diferentes espacios como Arriaza11/Estudio Roberto González Fernández o Est-Art

Space, hasta que 10 años después se convertirá en el “findesiglo” del Centro Niemeyer: “En el

Centro Niemeyer, las obras de Trullo rehuyen los mecanismos que sostienen el relato al uso y,

en lugar de plegarse a una cronología, se abren a imaginar una biografía compartida entre la

memoria íntima y la memoria social. Así, señalan la fragilidad del archivo y su inclinación a

domesticar la experiencia o convertir la vida en un inventario dócil que pretende fijar lo que se

resiste a ser fijado.

Consciente de que toda narración es un artificio, el artista propone un espacio movedizo para

que lo personal y lo público se enfrenten en un simbólico campo de batalla. Sus imágenes no

buscan ilustrar, sino interpelar”. (Ángel Antonio Rodríguez, ABC)


2.

Desde que se dedicó a poner en valor el archivo de su padre, Santos Trullo, siguió dos líneas: por un lado

exposiciones exclusivamente de su progenitor, proyecto con gran éxito. Las dos últimas: “1975. Cambio

de tercio”, que a través de la Red Itiner de la CAM se mostró durante 2 años en más de 20 municipios

madrileños y culminó en “Cambio de Tercio. Tradición y transición en el Archivo Santos Trullo 1970-

1980”, en el centro cultural Galileo y en fecha tan simbólica como san Isidro. Una lectura de la obra

paterna contextualizada en la época en que surge, finales del franquismo y primera democracia, que el

paso del tiempo ha convertido en un documento sociológico de unos tiempos en que la corrida era una

reunión de personalidades y famosos varios. En las fotos de Santos Trullo aparecen Amparo Muñoz,

Umbral, Cela, Gloria Fuertes, Lola Flores, Forges, Massiel, Sara Montiel, Camilo Sesto, Antonio Buero

Vallejo o Ana Diosdado.

No nos dimos cuenta que la transición también se vertebró en lo taurino. Y matadores, claro. Y toreras que

luchaban por un lugar en la plaza.


3.

Y luego una serie de exposiciones mixtas en que la obra de hijo y padre dialogan, juegan, se

entremezclan, así la fantástica “Que te coma el tigre. Conceptual folclórico desde la transición”, en

Cafebrería ad Hoc, en la que aprovechaba para reutilizar las imágenes paternas y las revistas en las que

publicaba y confrontarlas con su propio trabajo, con gran sentido del humor. Escribí sobre la

inauguración, arrebatado: “Apoteosis Trullo!!! Fantástica la inauguración de David Trullo comisariada por

Luis Francisco Pérez en Cafebrería ad Hoc.

Un homenaje a la obra de su padre, Santos Trullo (Madrid, 1938-1984), fotoperiodista que trabajó para

prensa general (ABC, Arriba, Pueblo) y publicaciones especializadas (El Ruedo, El Toreo, El Trapío)

entre finales de los 60 y principios de los 80. Su obra -más de 20.000 negativos- refleja la sociedad

madrileña de la época. De su lectura, artista y comisario -cómplices- recrean una fiesta con una banda

sonora alegre y sofisticada y muy pop también, en la que la obra de David es un contrapunto fascinante,

en el que se muestra discreto en esta carta de amor al padre fallecido demasiado pronto.

Eros revolotea por la muestra con esa mirada tan personal de David, junto a la sensualidad de toreros y

folklóricas.

Gracias por el placer queridos. Porque además es una exposición a la que hay que volver”.


¿De dónde viene un vínculo tan fuerte con la fotografía de su padre? David Trullo lo explica muy bien:

“Aprendí fotografía al revés. A los 12 años hacía de ‘pinche de laboratorio’ a mi padre, fotorreportero

taurino que en ese momento trabajaba para la revista ‘El Ruedo’. Era una revista semanal, y había que

sacar el trabajo a toda velocidad. A mi padre le venía muy bien mi ayuda, y yo estaba encantado. A tan

tierna edad ya sabía revelar película y hacer copias con la ampliadora, pero apenas había usado una

cámara. Supongo que todo aquello influyó en mi mirada como ‘fotógrafo’, porque nunca me encontré

cómodo con la categoría. Mi padre murió prematuramente en 1984, y entré en la Facultad de Bellas

Artes en 1987, donde volví al cuarto oscuro. Había heredado sus cámaras y material de laboratorio, que

utilicé sin apenas renovar el equipo fotográfico hasta que abandoné definitivamente la fotografía

analógica en 2002”.


Con ECCE HOMO David Trullo consuma ambas líneas de trabajo y hace, una vez más, una apuesta

deslumbrante creando un oratorio laico en un espacio industrial. Él, que bebe del catolicismo, del

misticismo y de la cultura grecolatina y sus mitos y otras mitologías. Ya lo decía Emilio Sanz de Soto:

“Se exige pues una doble realidad. `Un doble rostro de un mismo rostro ́ , que nos recuerda un Dalí aún

muy joven.

Todo ello nos lleva tan lejos que nos perdemos en nuestra propia identidad. Y esa pérdida es la que

provoca en la cultura española esa natural profanación que nos permite una elevación espiritual que

funde y confunde dioses, cristos o vírgenes en seres carnales. Seres en los que `el deseo ́ adquiere su mas

sublime `realidad ́ surgiendo así ese misticismo laico que nos faculta para andar por las alturas como


andamos por casa, llegando incluso a perderle el miedo a lo sagrado, a jugar con lo sagrado, a imaginar

con ellos, a travestirlos”. (David Trullo. Héroes, Sala El paso, Centro Municipal de las Artes, Alcorcón,

mayo 2004).

ECCE HOMO subvierte muchos órdenes, podría ser vista como un extraño cortejo de erómenos y erastés.

Es un clásico el homoerotismo del toreo, la admiración que provoca el torero en la cuadrilla, erótico

religiosa, se podría decir. Aunque en la exposición los toreros, representan una virilidad estandar, en

suspenso por la herida, por la convalecencia, o por cierta chulería “varonil”, que se presupone. Los toreros

juegan el papel de erastés quizá en un cortejo suspendido, mientras que los erómenos, traspasados por

diversas poéticas, dirigen el discurso.

De alguna manera, creo que David hace un amoroso diálogo con su padre, absorbiendo su trabajo,

apropiándoselo en un discurso queer, o más allá: “Y el sexo no quedará atrapado en ninguna tipología.

No habrá, por ejemplo, mas que homosexualidades, cuyo plural burlará todo discurso constituido,

centrado, hasta tal punto que parezca inútil hablar de ellos”. Roland Barthes [cita elegida por Mario

Merlino para HOMOSEXUALIDADES, El Foro de Pozuelo, 2006].

Algunos torerillos, o aprendices, o maletillas estarían directamente en el lado de los efebos, junto con el

propio artista, en algunas imágenes perturbadoras, con una gran fuerza visual. Son muchas las que

atrapan por la belleza de ese tiempo que los condenó a una juventud eterna, siempre actual, siempre

renovada.

En David puede decirse que todo está desde el principio.

Escribe en 1993: “Las fotografías son exhaustivas de un momento. No se ocupan de lo que ocurrirá

después, y por eso se pueden hacer incómodas o adorables.

Escrutan cada sujeto encuadrado a sangre fría según sus canones infranqueables y perfectamente

definidos, entre el blanco y negro absolutos.

Así cada espectador modela y se encarga de proporcionar una evolución a sus fotografías, que se

decidieron estáticas y necesariamente invariables, y que ahora forman parte de un pasado, una Historia

a voluntad: es posible enterrarlo, resucitarlo, adornarlo, recortarlo, falsearlo, dignificarlo, adorarlo o

condenarlo”.


ECCE HOMO

TRULLO & TRULLO

Garage Bonilla. c/ Morenés Arteaga, 15. Madrid.

Hasta el 18 de julio 2026


Texto publicado en artepuntoes Revista de Arte Contemporáneo en Español

https://artepuntoes.com/2026/07/07/david-trullo-diario-de-un-discurso-amoroso-el-hombre/






















lunes, 6 de julio de 2026

DAVID TRULLO. YO SOY ESA. 2018




DAVID TRULLO: VOLVIENDO ATRÁS LA CABEZA


La Casa de Vacas del Retiro presenta la primera exposición retrospectiva de David Trullo. Hasta el 1 de julio. Es su obra un encuentro fascinante del cristianismo y el paganismo, un juego constante entre lo que hubiera podido ser y lo que podemos imaginar. Que mejor que una copla: “Yo soy esa”, para hablar de género. Pero la obra de David tiene muchas lecturas. Y también se acuerda de Mari Trini: “Yo no soy es”. Para los que creen que todo está claro.


En la Casa de Vacas del Retiro madrileño podemos ver una selección de obra de David Trullo (Madrid, 1969), de estos últimos 20 años: “Yo soy esa. Género y figura”.  Diez series modélicas en las que subyace la cuestión del género, presente en la obra de David desde sus comienzos. El recorrido se inicia con tres potentes obras, tres retratos fantásticos -autorretratos-. El artista como la Venus del espejo, la cabeza cortada del artista y el artista como cristo yacente. Luego cada obra puede leerse de muchas otras maneras. Este gusto, esta inquietud moral que une cristianismo y paganismo, que los reelabora constantemente es una de las claves de su trabajo.

Beber, aprender, jugar con los clásicos es otra de sus maneras de crear. Y en los clásicos vale todo. Así fotografía a Lorca y Dalí en la piscina del hotel Rembrandt de Tánger, en los años cuarenta. Jugando con la historia. Hubiese sido posible. En otra de las series aquellos geyperman con los que jugaban los chicos de varias generaciones, se funden con el cuerpo de los adultos. ¿Que huella dejó en ellos aquella hipermasculinidad impuesta como juego nunca inocente?

Una de las series más antiguas que vemos es “Vierzehnheiligen, Catorce Santos Auxiliares”, a los que representados con sus atributos clásicos, da una apariencia contemporánea en escenarios cotidianos. San Juan Bautista sale de la bañera, Santa Catalina posa en el salón de casa antes de partir a la escuela, San Martín se desprende de su ropa y se queda con el vaquero partido por la mitad, Santa Águeda en la cocina, San Jorge es un guardia de seguridad, San Valentín impecablemente de blanco con su blanco ramo…

Las obras seleccionadas para Casa de Vacas, han sido exhibidas en el Instituto Cervantes de Palermo (Italia), la galería Magenta 52 de Milán (Italia), la galería Q! en Glasgow (Reino Unido), el Centro Municipal de las Artes de Alcorcón, la Fundación FIART de Madrid o el Museo Lázaro Galdiano de Madrid.

Otra de las características del trabajo de David Trullo es que los modelos son elegidos entre personas de su entorno: amigos, compañeros del mundo del arte, conocidos, amigos de amigos… Con lo que va creando un mapa de sus coetáneos. Es muy divertida la serie que dedica a ficticias portadas de revistas, todas se llaman “hombre” o “mujer” en distintos idiomas, y los retratados siempre están travestidos. O en la famosa “Coined/Acuñados” en la que recrea monedas del imperio romano, y cada uno de los emperadores es un rostro actual.

La canción “Yo no soy esa” puede leerse también como reflejo del complicado status del artista en los tiempos que nos toca vivir. David Trullo hablaba en Telemadrid de la indefinición del “esa”. Hablaban de Isabel Pantoja, aunque a mi la canción siempre me suena en la voz de Juana Reina.

La exposición acaba con una serie especialmente inquietante. En ella la ironía permanente de David, su elaborado sentido del humor, alcanza cotas muy altas. Ya sabemos que amor y guerra son parte ineludible de la vida. Pero él consigue que unos inocentes pintalabios tengan todo el poder simbólico de los misiles. Nombra inocentes barras de labios con los nombres de operaciones militares estadounidenses: Infinite Reach, Desert Storm o Enduring Freedom. Así es su obra: cuando se viste de banalidad, lleva cargas explosivas dentro. Lo oculto es muy importante. Lo que no se dice. Lo que se da por hecho.

Una exposición para pasear, descubrir, aprender, disfrutar. Cada serie se acompaña de un texto que la analiza y explica. Comisariada por Pablo Peinado para Transexualia, la asociación organizadora, que el año pasado celebraba su 30 aniversario.

David Trullo realizó su primera exposición individual en El Foro de Pozuelo en 1995.


Jesús Gironés

Publicado por Jesús Gironés | Jul 7, 2018 | arte, EL FOCO. LA VOZ DE POZUELO







David Trullo con su madre, Vicki Bernardos y Pablo Sola


David Trullo con Elena Hernández Nevado en El Foro de Pozuelo






martes, 25 de abril de 2017

Ruinas y derribos

Citas, poemas y fotografías


Antiguo solar donde estaban los ultramarinos de Saturnino. Benigno Granizo con Juan Pablo II. Pozuelo de Alarcón. Fotografía de Jesús Gironés.

Imitación de la alegría


Donde los árboles aún
más desolada hacen la tarde,
al tiempo que indolente
se ha desvanecido tu último paso,
aparece la flor
en los tilos y persiste en su suerte.
Buscas una explicación a los afectos,
pruebas el silencio en tu vida.
Otra ventura me revela
el tiempo reflejado. Aflige
como la muerte, la belleza
ya en otros rostros fulmínea.
He perdido toda cosa inocente,
incluso en esta voz, que sobrevive
para imitar la alegría.
Salvatore Quasimodo
Traducción de Carlo Fabretti

(A través de Julia Escobar Moreno)


Castillo de Castañares. La Rioja. Fotografía de Blas Gonzalo.

A la hora final
cada uno tendrá su pequeño paisaje
para borrar con él esa penumbra
de habitación de enfermo.
Este trozo de río no está mal, por ejemplo,
para guardarlo así: las costas verdes
rodeándolo, brillante, silencioso.
Y son dos movimientos:
mientras el bote avanza
sin ruido, hacia delante,
la imagen, al contrario,
va hacia atrás, silenciosa,
abriendo el pensamiento
y ancla profundamente.
Cuando toque soltar amarras
de una vez para siempre
el viajero no habrá de ver los muros
–frascos, cama, remedios–
sino este río inmóvil
bajo la luz del sol, resplandeciente.

Circe Maia
Poemas de Caraguatá 
(A través de Jonio González).


Lagares y prensa rupestre de Zabala. Peciña. La Rioja. 
"Excavados en la roca, se localizaban junto a los viñedos. Usados por aquellos agricultores que no tenían bodegas para hacer vino. En estos pequeños lagares se pisaba la uva y en algunos casos se prensaba, con lo que se elaboraba el vino junto a los viñedos".  Fotografía y comentario: José Ángel León García.

LENGUA DE SERPIENTE
Rodeada de árboles,
entre los arbustos,
buscaba un sendero
perdiéndolo a veces
y a veces dando con él.
De pronto me encontré
con dos ancianas
y la primera dijo:
"Estando sola apenas alcanzarás la mitad.
Pero si sois dos, abarcaréis el mundo con vuestros brazos
dejando dentro al sol y al viento fuera.
Cada uno germinará en el otro
y ambos en vuestros hijos".
Entonces habló la segunda:
"¿Qué es un anillo de boda?
Un círculo infinito
con el vacío en su interior
que tú sola tendrás que llenar".
Una vez más, tuve que comprobarlo
yo sola.


Kristin Dimitrova
Traducción del búlgaro de Juan Antonio Bernier en http://juanantoniobernier.blogspot.com.es/
(A través de Jonio González).


"The morning after", 2017.  David Trullo.



Ser deseado es tal vez lo más parecido que se pueda alcanzar en esta vida a sentirse inmortal.

John Berger.




(A través de Josemari Solitario/ Facebook).


Fotografía de Jesús Gironés (La fuente al lado del estudio de Óscar Fuster).


LA CAMISA
En el vestuario
le digo a mi madre que se quite la camisa.
“No entiendo por qué estamos aquí”,
dice. Vuelvo a explicarle lo del cáncer
y cuelgo su camisa en la percha.
“¿Qué camisa es ésa?”, pregunta.
Después de los rayos X, volvemos
al vestuario. Mira
la camisa en la percha.
“¿De dónde ha salido eso?”
“Es tuya”, digo, y se la doy.
“¿Por qué estoy aquí?”, pregunta de nuevo.

“Por la consulta sobre el cáncer.”
“Yo no tengo cáncer”, dice.
“Y ésta no es mi camisa.”

Ruth Bavetta
en “Embers on the Stairs”, Moon Tide Press, Irvine, Cal., 2014.
versiones de Jonio González


(A través de Jonio González)





Monasterio de San Prudencio. Monte Laturce. Clavijo. La Rioja. Fotografía de Fernando Evangelio.


Si toda historia, a decir de Benedetto Croce, es indefectiblemente Historia Contemporánea (gozamos o padecemos en el presente las consecuencias de acciones del pasado), cabe postular el mismo axioma para la producción de formas simbólicas. Todo arte, entonces, es siempre Arte Contemporáneo, pues como magníficamente expreso en pleno siglo XX el inmenso y "bíblico" William Faulkner: "El presente empezó hace diez mil años, y el pasado se inició hace apenas un minuto"

Luis Francisco Pérez



Monasterio de San Prudencio. Monte Laturce. Clavijo.  La Rioja. Fotografía de Fernando Evangelio.


PENSAMIENTO
Tener dos grandes alas
de sombra
y plegarlas sobre este dolor tuyo:
ser sombra, paz
nocturna,
en torno a tu apagada
sonrisa.


Antonia Pozzi
(Traducción de Mariano Roldán)





viernes, 29 de julio de 2016

David Trullo: un ritual.






David Trullo: un ritual




Corta fue la hermosa vida.
Pero que poderosos los perfumes

Kavafis
En la tarde, 1917
Versión José María Álvarez




Era julio, 2016. Hacía calor. Más que andar me arrastraba. Era un verano en que sueños y deseos se calcinaban.
Y entré.
Vi las fotografías. Viejos y jóvenes conocidos. Sopesaba, disfrutaba. En mi memoria la frescura de algunas fotografías que fueron rescatadas, coleccionadas.
Y vi aquello.
Si, aquello.
El espacio se transformó.
Ya no estaba en una sala de exposiciones, sino en la cripta de una iglesia.
Un regreso a las catacumbas, a los cultos de la infancia.
Era un pequeño altar. Me acerqué emocionado, recuperando la dicha pérdida.
Apenas fotografías y un secreter.  Trozos de vida.
Aquella imagen de un joven oferente que David Trullo mostró en su primera exposición en El Foro de Pozuelo, esa sala que ya casi me parece mas sueño y memoria que realidad.
Allí estaba aquel muchacho oferente, y otras ofrendas. Los dioses, los deseos de juventud, sus juegos, sus leyes. Sus provocaciones.
Y estaba el álbum de fotos: del XIX. Encontrado, imagino. O quizá perteneció a su bisabuelo pintor. Con sus bordes dorados para enmarcar cada fotografía, sus formas...
Y el álbum era un juego del artista, pura belleza, historia...
Esos efebos tardíos aparecían en un álbum recuperado de su tiempo, de su pérdida. Y ellos,  los modelos, eran pervertidos -técnicas de revelado, de copiado, de fragmentación, tan caras a David Trullo-, para llenar de vida, llenarse de vida, en un álbum que en principio estaba destinado a la desaparición, a la destrucción.
La fotografía, la pintura, la poesía y su lucha contra el tiempo. Aunque el precio sea difuminar las barreras, marcar otras nuevas:

pero ese camino también es largo
como el de las generaciones, 
y se refleja en algunos rostros
como los padres en los hijos.
Escribo poesía,
escribo poesía
porque he salvado así
la vida de mis hijos.

María Antonia Ortega.
El emparrado.

Sabemos que es imposible atesorar el presente, but...
El cristianismo nos enseñó el arte de lo imposible.


2

Y ahí, David Trullo empeñado en  lo imposible. Recuerdo su “CHRISTO MEETS APOLLO”.
Pero no,  fueron los cristianos los que crucificaron a Apolo.
La obra de David Trullo se mueve en ese oleaje, en ese vaivén, entre el cristianismo y el paganismo. Tan español, venía a decir Emilio Sanz de Soto, señalando también la ironía, el toque surreal...
Invoco a Emilio. Como hubiese disfrutado de una instalación que era pura delicia.
Y a Mario Merlino, que da título a este inconstante blog:

retazos así
que de retazos es la historia que nos cabe
como gotas de sangre en un álbum ya sin fotos
perdido en el trastero
de una casa
al borde
del derrumbe

Mario Merlino
Arte cisoria



Pero David  rescata el álbum -es cierto, la casa quizá se ha derrumbado, o la han derrumbado, dependerá del lugar y la especulación-.
David rescata el álbum, y sus gotas de sangre son fotografías de un tiempo vivido, al menos en el esplendor del fotógrafo y su modelo.
Dejadme que os cuente una historia, dice el artista, dejadme que os cuente la historia de mi vida, de nuestra vida.
¿Quién quiere mirar al pasado?
Quién quiere detenerse ante un altar. Como corderos salvados del puñal, como el hijo salvado del puñal... Como los cuerpos salvados del tiempo, en el pacto, en el rito.
Muertos y tan vivos.
David Trullo, fiel a sus obsesiones, pintando siempre el mismo cuadro (Vaquero Turcios dixit).
Haciendo siempre la misma foto, ese instante, esa lucha. Y hay tanto ruido. Y el ruido del éxito distrae tanto.
Pero David se detiene, y escucha su propio rumor. Se tapa los oídos. Huir de las sirenas. Otra vez se regocijará con ellas, si acaso.

Tiempos descreídos.
De vírgenes suicidas.
Hay que elevar altares al dios que nos ha abandonado.
Hay que levantar el cuchillo sobre nosotros mismos, esperando que el ángel aparezca.
Y  nos detenga.

Pero no, no aparecerá.
Hay que recrearse y elevar el altar en esa soledad.
Aunque el ángel no venga.
Es nuestra soledad, y los creadores se inmolan.
Así veo a David Trullo, inmolándose.
Es tanta la belleza.
But...

Al borde del abismo, la verdad.
Y en la vorágine, miles de personas pasarán al lado y no entrarán.
Y quizá solo una...
Que quedara arrebatada.
Y fuese la que el artista necesita.
El milagro.

Ya sabía Kavafis lo que el viaje significaba.
Que nuestra ofrenda sea al poeta, a la poesía.
Cuánta belleza, David Trullo tu “fin de siglo”.
Que quizá ya nunca podamos volver a ver.




Epílogo


Pienso en David y su trabajo y recuerdo a Godard y su consejo para crecer en la creación. Él lo llamaba “la continuidad en la ruptura”.
Exquisito conocedor, atento a sus mitos, el artista hace su camino, insobornablemente solitario.

Y David Trullo en ‘Findesiglo’ (1990-1999), se permite hacer una mini antológica de su vida de artista, su biografía del siglo pasado…




Jesús Gironés
Pozuelo de Alarcón, julio 2016














David Trullo
‘Findesiglo’ (1990-1999)
Instalación fotográfica
Medidas variables
2016

Un proyecto para "Desnudados" de Alexis W.