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martes, 7 de julio de 2026

CRISTINA PERI ROSSI Considerando / Historia de un amor

 


CRISTINA PERI ROSSI


CONSIDERANDO

Teniendo en cuenta y considerando
el progresivo deshielo de los mares
el efecto invernadero
la veloz extinción de las especies
el hambre feroz en A frica y el sida
las guerras religiosas en Oriente
los miles de mujeres asesinadas
por sus hombres más cercanos
la progresión del cáncer
la infibulación de las niñas
el aumento del precio del petróleo
el turismo sexual en Tailandia
las múltiples torturas impunes
el numeroso grupo de dictaduros
y dictablandos
el tráfico de armas
el tráfico de órganos
el tráfico de blancas
las matanzas los genocidios
las violaciones y los accidentes automovilísticos
el hecho de que tú y yo ya no hagamos el amor
es sencillamente irrelevante.



Cristina Peri Rossi, en su domicilio, en el 2017 

 Cristina Gallego




CRISTINA PERI ROSSI

Historia de un amor

Para que yo pudiera amarte
los españoles tuvieron que conquistar América
y mis abuelos
huir de Génova en un barco de carga.
Para que yo pudiera amarte
Marx tuvo que escribir El capital
y Neruda la Oda a Leningrado.
Para que yo pudiera amarte
en España hubo una guerra civil
y Lorca murió asesinado
después de haber viajado a Nueva York.
Para que yo pudiera amarte
Virginia Woolf tuvo que escribir Orlando
y Charles Darwin
viajar al Río de la Plata.
Para que yo pudiera amarte
Catulo se enamoró de Lesbia
y Romeo, de Julieta,
Ingrid Bergman filmó Stromboli
y Pasolini, Los cien días de Saló.
Para que yo pudiera amarte,
Lluís Llach tuvo que cantar Els segadors
Y Milva, los poemas de Bertolt Brecht.
Para que yo pudiera amarte
alguien tuvo que plantar un cerezo
en la tapia de tu casa
y Garibaldi pelear en Montevideo.
Para que yo pudiera amarte
las crisálidas se hicieron mariposas
y los generales tomaron el poder.
Para que yo pudiera amarte
tuve que huir en barco de la ciudad donde nací
y tú combatir a Franco.
Para que nos amáramos, al fin,
ocurrieron todas las cosas de este mundo
y desde que no nos amamos
sólo existe un gran desorden.

A través de OFICIO DE POETA






martes, 3 de enero de 2023

CARMEN LAFORET Y LA CENSURA DE SU MARIDO

 


CARMEN LAFORET Y LA CENSURA DE SU MARIDO

A punto de acabar el centenario del nacimiento de Carmen Laforet, poco o nada he leído del lamentable papel de su marido como censor de su obra.
Emilio Sanz de Soto me contó una tarde como Carmen Laforet le dió una novela para leer. Eran los años de Tánger. Emilio quedó entusiasmado. Se refirió a ella como la que hubiera sido la primera novela lésbica en castellano, al menos que él conociese.
Pocos días después se la volvió a enseñar destrozada, llena de tachaduras rojas. Era la corrección de su marido.
Emilio todavía lo contaba con la pena de lo que sintió como una pérdida irreparable.

Aquí unas anécdotas sobre Carmen Laforet y Emilio Sanz de Soto en Tánger:

CARMEN LAFORET EN TÁNGER
Carmen Laforet fue una autora que siempre estuvo cubierta de un halo de misterio, en parte por el fulgurante éxito de su primera novela Nada y su retiro posterior, dedicada al cuidado de sus cinco hijos. Logró publicar otros textos, como La isla y los demonios, La mujer nueva, La insolación o Los días, pero siempre pesó sobre ella la genialidad de la primera, que nunca pudo superar. Sin embargo, Laforet era una mujer valiente, independiente y de una personalidad arrolladora.
Uno de los episodios menos conocidos de su vida es su estancia en Tánger, al lado de Paul y Jane Bowles, periodo que se narra en el libro de Rocío Rojas-Marcos Tánger, segunda patria, publicado en 2015, y donde se da cuenta del homenaje que le brindaron el 6 de septiembre de 1959, en el Club Gandori, Josep Andreu Abelló, Paul Bowles, Mohamed Omar Hajoui, Julio Ramis, Asís Viladevall, Herbert Southworth, los condes Charles de Breteuil y Piero Toni, los condes de Fuente el Salce, Paolo D. Occhipinti y Emilio Sanz de Soto. Sanz de Soto hizo un elogio del valor literario de la novela Nada y del aire fresco que su obra había traído a la novela española así como su influencia en la juventud de aquella época que soportaba la triste situación política y moral de la España franquista. Esto provocó que el corresponsal del diario Pueblo en Tánger, José Ramón Alonso, interrumpió su alocución poniéndose en pie y gritándole: “Usted es un hijo de la gran puta, y todos los que piensen como usted son también unos hijos de puta. Y deberían levantarse e irse como yo”, a lo cual el cónsul, también presente en el acto, declaró que podían continuar el acto bajo su absoluta responsabilidad. En ese entonces Tánger era una ciudad cosmopolita y abierta, en contraste con la censura española.
Carmen Laforet llegó a Tánger porque su marido Manuel Cerezales fue nombrado en 1957 director del diario España de esta ciudad marroquí.
Laforet permaneció tres años en Tánger, entre 1959 y 1961, fue uno de los periodos más felices, es conocida la pasión viajera de la autora, y así como su estancia en Roma consolidó su amistad con el poeta Rafael Alberti, la estancia en Tánger le brindó la amistad de escritores y artistas locales integrantes de esa "generación de tierra de nadie", como la llamó Emilio Sanz de Soto. Jane Bowles, dijo de ella que "tenía el encanto irreal de las hadas", e incluso fue fotografiada por Cecil Beaton.

[Publicado en facebook el 28 de diciembre de 202]





Con su marido Manuel Cerezales



CARMEN LAFORET en Roma:


Con Rafael Alberti...






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