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sábado, 21 de marzo de 2026

Jonio GONZÁLEZ: LOT





JONIO GONZÁLEZ: LOT
si en algo aprecias la vida
no mires atrás
olvida lo que has visto
olvida las palabras
de ungidos y profetas
que han condenado
a culpables e inocentes
pero si miras
si mi advertencia no te basta
y te obstinas en descifrar
la sinrazón de la herida
la astucia del mandato
no confíes en evitar
que la sal te purifique
sin esperar que lo pidas
que el mal de incierto rostro
huya de ti
aunque de nada te sirva









LOT es un poema inédito de Jonio González, publicado en su página de facebook el 5 de marzo.
Esbozos y representaciones es su último libro publicado.

Julia HARTWIG, Lina de FERIA, Halvard JOHNSON

 


JULIA HARTWIG: SER
Ser en el pájaro que vuela
En el escualo que lleva en sus fauces a quien ha salvado
para seguidamente escupirlo con el debido respeto
Ser la chispa que hace arder la espesa cabellera de los robles
Ser los ojos del agua los Dedos de la arena
El flexible brazo de la llama
Que al inflamarse se enfría y al enfriarse calienta
Revivir lo que dejamos ahogarse bajo su propio peso
Desde la podredumbre tender la línea directa de la flor
Deshacerse en cenizas No decir adiós





LINA DE FERIA: CUANDO MI VEJEZ...
cuando mi vejez detenga el tiempo cargado de una brisa
que haya perdido el espíritu que conmueve las hojas
que arrasa la sequedad de los depósitos vacíos
todo sea será real para entonces
no seré el pedazo húmedo que espera sin descanso la llegada del
joven de dominguero
(ese que acude a la cita convencional
con el traje lleno de flores silvestres)
más bien seré como los cuerpos imprecisos
con el amarillento significado de un libro cualquiera
tal vez Alicia en el país de las ilusiones
un buen hombre apegado al gentío
que conoce el peligro de las calles
cuando los automóviles destrozan el viento.
llevaré el pecho roído por tantos cadáveres y memorias:
mi cabeza en tus hombros imaginarios vestidos de milicia
yo corriendo por una calle para encontrarte en la feria
las tardes de las primeras audacias.
cuando mi vejez detenga el tiempo
estas cosas serán como recuerdos o crímenes
la gran puerta amor mío para la resignación.





HALVARD JOHNSON: SECRETOS
destruido, dijo ella su
corazón había sido destruido;
la palabra salió de su boca
como de una vieja novela de páginas amarillentas.
lilas,
un vestigio de madreselvas.
maleza, creciendo en las habitaciones de una vieja casa,
arrasada.
quemada,
destruida.
habitaciones, imaginadas, abiertas a todos los climas.
secretos marchitándose en el aire ajeno.






1. En “Dualidad. Antología poética”, Vaso Roto, Madrid, 2013. Trad. del polaco, Anna Sobieska y Antonio Benítez Burraco. En la imagen, Julia Hartwig (Lublin, Polonia, 1921-Gouldsboro, EE.UU., 2017).

2. En "Antología de la poesía cubana", José Miguel Oviedo, ed., Ediciones Paradiso, Lima, 1968. En la imagen, Lina de Feria (Santiago de Cuba, Cuba, 1945-La Habana, Cuba, 2026 / Diario de Cuba).

3. En "Transparencies and Projections", New River Press, Moorhead, 1969. Versión de J. G. En la imagen, Halvard Johnson (Newburgh, EE. UU., 1936-San Miguel de Allende, México, 2017 / Hamilton Stone Editor).


Gracias a Jonio González
Jonio González es poeta, traductor, divulgador, experto y apasionado del jazz...
Los poemas son publicados en su imprescindible página de Facebook.


Agustín García Calvo: Sonetos teológicos

 



Sonetos teológicos

I
Enorgullécete de tu fracaso,
que sugiere lo limpio de la empresa:
luz que medra en la noche, más espesa
hace la sombra, y más durable acaso.
No quiso Dios que dieras ese paso,
y ya del solo intento bien le pesa;
que tropezaras y cayeras, esa
es justicia de Dios: no le hagas caso.
¿Por lo que triunfo y lo que logro, ciego,
me nombras y me amas: yo me niego,
y en ese espejo no me reconozco.
Yo soy el acto de romper la esencia:
yo soy el que no soy. Yo no conozco
más modo de virtud que la impotencia.


II
Pero no cejes; porque no se sabe
cuándo pierde el amor, dónde la tierra
volteando camina, ni qué encierra
mensaje del que nadie tiene clave.
Pues el Libro Mayor (y eso es lo grave)
del Debe y el Haber nunca se cierra,
y acaso acierte el que con tino yerra;
ni es nada el mundo hasta que el mundo acabe.
Si te dicen que Dios es infinito,
di que entonces no es; y si finito,
que lo demuestre pués y que concluya.
Pero no hay Dios ni hay Ley que a contradanza
no se pueda bailar. Tu muerte es tuya.
Tu no saber es toda tu esperanza.

Agustin García Calvo
Sonetos teológicos



Con Mario Merlino y Agustín Garcia Calvo en los encuentros de Arenas de San Pedro, 2007.






martes, 12 de abril de 2022

Rachel Halfi

 


Cómo fue que perdí el éxodo de Egipto



Cuando llegó la medianoche comprendí

que había perdido el éxodo por unos cuarenta minutos.

Estaba terminando de empacar la valija roja

pero en ese momento recordé que no había puesto las gorras

para toda la familia y que nos esperaba una errancia de cuarenta años

bajo el sol rajante del desierto. Entonces cargué la escalera

desde el patio hasta el depósito y allí estaban,

entre la ropa de verano, bien embaladas, todas las gorras.

Hasta que logré desatar los paquetes de ropa,

pude tomar algún traguito de agua

para recomponer mi pobre alma exhausta

por los preparativos del viaje;

hasta que alcancé a sentarme un minutito en un rincón

del depósito —mordí una manzana y me desvanecí.

Desperté de pronto, sobresaltada.

¿Cómo es posible que me haya dormido por una manzana?

¿Cómo fue que me engañó la serpiente?

¿Cómo puedo ser tan tonta todavía,

no comprender la magnitud de la hora,

la señal otorgada,

el destino del pueblo?

¿Cómo es que no llego a entender

qué significan "pueblo" o "destino",

cuál es la implicancia de "cambiar el porvenir"?

Hasta que logré salir del pantano y llegar a las corridas...

A duras penas podía arrastrarme

con la valija roja y todo el contenido

metí una bota con agua y las gorras de la familia entera—

y hasta que llegué a la orilla del Mar Rojo

toda mi familia, todo el pueblo, toda la tribu,

todo el barrio, aquellos que escaparon

del pantanoso horno de arena,

todos —incluso esa fulana, cómo era su nombre,

se me corta el apetito sólo de imaginar la travesía junto a ella—

se veían todos tan lejanos,

como cabecitas de alfiler al fondo de un valle,

en el espacio abierto entre ellos y las olas gigantescas,

cuando cesó el maremoto y en él los carros del faraón,

los jinetes, sus cabalgaduras

y todo el torbellino del ejército egipcio.

No pude ya arrojarme a las aguas porque no sé nadar

y aún está fresco en mí el trauma de aquella vez

que me ahogué en el Nilo y me salvó una cocodrila;

comprendí que no tenía ya la menor de las chances

de alcanzar a mi gente

allí, en la contraria orilla de ese mar.

No había ninguna probabilidad de que lo lograra:

una mujer sencilla y sola, con una valija.

Ninguna posibilidad de experimentar esos desastres monumentales

que entretanto crecieron hasta ser copiosos tsunamis.

Imposible. No podía alzar la voz y gritarles: "¡Eh, espérenme!"

Mi voz reverberaba en mi cabeza,

golpeaba mis sienes y seguramente nadie la oiría.

Me detuve en mi sitio, la sorprendida boca abierta,

como una estatua de sal, con un grito congelado

en la distancia de años y años.

Me perdí el gran éxodo y la gloria.

No atravesé el mar ni las penurias.

Ni siquiera me mojó el agua.

Así fue como nunca salí de Egipto.




Qué es


Qué es estar deprimido a los 20

comparado con ducharse a los 90

Qué significa irse a la cama con una mujer a los 21

frente a levantarse de la cama sin una mujer a los 81

Cuánto vale leer poesía a los 16

en comparación con atarse los cordones a los 89,

cuánto escribir poesía a los 39

al lado de poder desnudarse a los 93

Cómo califico el emborracharse a los 30

en contraste con poder beber un vaso de agua sin derramarlo a los 90

De qué vale completar un doctorado en lingüística a los 29

en contraste con recibir un papelito del oficinista idiota a los 74

Qué valor tiene el escalar el Himalaya a los 26

medido contra el poder subir a un autobús a los 86

Cuánto importa dirigir una asamblea a los 55

si lo comparo con digerir normalmente a los 83

De qué sirve escuchar música clásica a los 32

si se equipara con oír que golpean a la puerta a los 82

Qué mérito tiene levitar meditando a los 37

en tanto logremos permanecer de pie en la bañera a los 97


Qué es escribir esto, sentado, a los 40

comparado con leerlo, acostado, a los 90

y luego intentar


pararse.





Rachel Halfi

Traducción: Gerardo Lewin

Rachel Halfi nació en Tel Aviv, donde vive y trabaja actualmente. Su tío fue el poeta y actor Abraham HalfiTiene un máster en Literatura Inglesa de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y estudios posteriores de teatro en la Universidad de California y en el Conservatorio AFI de Hollywood. Trabajó como periodista y cineasta independiente. Da clases en la Universidad de Tel Aviv. Ha filmado documentales y películas experimentales. Ha escrito, además, obras de teatro por las que obtuvo premios en Israel y el exterior.

Publicó su primer poemario, Submarino y otros poemas, en 1975. Desde entonces ha publicado otras siete colecciones de poesía. Ha recibido los premios Primer Ministro, el Premio Ashman y el Premio Bialik de literatura.

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