miércoles, 26 de agosto de 2015
M. Cinta Montagut. Surcando el silencio
M Cinta Montagut: surcando el silencio.
No hay palabras para parar el tiempo
gota a gota escancia su veneno
en las venas del aire,
en miradas antiguas que se borran
en las voces que son murmullos huecos
que la memoria olvida.
Sus huellas en la arena
no las deshace ni el viento ni la lluvia.
En cada cuerpo permanece intacto
hasta el triunfo final de las cenizas.
Cenizas
M Cinta Montagut
colección eMe
dirigida por Nuria Ruiz de Viñaspre
Ediciones La Palma, Madrid 2015
lunes, 27 de julio de 2015
La puerta del horizonte
Recuerdo de la poeta Ángeles Navarro Guzmán
La puerta del horizonte, de Ángeles Navarro
Guzmán
Este libro es un ritual de palabras:
conocidas, acariciadas, enjugadas. Silencio, tiempo, sueño, mar, paisaje,
ausencia... Tejer y destejerlas hasta el límite de lo
cotidiano, hasta el límite de las fuerzas. El dolor, el anhelo de lo que no se
puede decir, de lo que se atisba, se intuye, se crea: "El silencio/ nos permite dibujar/ de nuevo el mundo".
La voz de Ángeles Navarro Guzmán es de una fidelidad a sí
misma sorprendente desde Mar en la sangre, publicado en 1975, al
que han seguido A la sombra de la ciudad enamorada (1979, Endymion, editorial Ayuso) y El
silencio de los días (1987,
Endymion, editorial Ayuso). Y ahora, 22 años
después, de la mano de ediciones Vitrubio La puerta del horizonte, el libro que nos ocupa. Recuerdo que
lo compré en la librería Rafael Alberti, camino de los
cines Princesa para ver Los abrazos partidos, la espléndida película de Almodóvar. Y probablemente la película hubiese sido otra de no
haberla visto después de haber devorado estos poemas.
"Si
por azar el mar se funde/ en esta condena de escribir perpetua". Los asombrados ojos en la labor de transmitir un estado de ánimo
esencial, un diálogo impúdico en su descarnada
intimidad, pero a la vez dotado de un pudor inusual, en su integridad moral. Todo se corrompe,
pero en la palabra podemos perseguir nuestra
existencia, siendo en ella. Ser en lapalabra.
Aunque el deseo sea la pregunta cuya
respuesta nadie sabe. Y por eso acercar palabras como cuerpos,
como si fuesen nuestro cuerpo.
"Iniciada la despedida/ porque es otro el tiempo que ahora anhelas/ destejes mi
tiempo/ para liberar tus manos". De estos versos de su
anterior libro a "Nada tendrás/ que te
asegure mi recuerdo/ habrás de descubrir en el encuentro/ si la distancia transformó en cenizas/ los deseos esbozados en la noche/ o mantuvo latente el sueño incierto/ que navega la ausencia y lapalabra",
hay todo un viaje en la propia poética y en la vida. En esa vida que no se cuenta pero que
podemos descubrir en lanuestra. Otras
claves que nos permiten entender nuestro propio camino: "Tiembla el paisaje/ y el cristal que lo descubre".
Me conmueven estos poemas que acaban en su tercera parte con unos
"apuntes" sobre la fotografía de
Chema Madoz. Me conmueve este libro con espinas de erizo o las plumas suaves y esponjosas de un búho. De la poeta de los ojos abiertos ala que se le
habían marchitado todos los abrazos de la tierra...
Artículo escrito el 1 de julio de 2009.
La poesía completa de Ángeles Navarro Guzmán está reunida en "Mar en la sangre", editada por Vitruvio.
Ediciones Eila publicó "Hasta donde acaba la tarde".
Nines Navarro Guzmán (Fotografía Eila Ediciones)
Mar en la sangre, poesía completa de Ángeles Navarro Guzmán, ediciones Vitruvio
El primer libro que leí de Nines, en casa de Lola Crespo y Ricardo Navarro: "A la sombra de la ciudad enamorada".
lunes, 4 de mayo de 2015
Un poema carnívoro de Nuria Ruiz de Viñaspre
cuántas veces he saboreado tu carne
cuántas he mordido tu cadera
nunca tu lengua es cierto
tampoco tu víscera
he respetado corazón y alma
tus partes blandas -las más rojas-
pero eso sí, te he saboreado azul
he masticado tu carne y tu calma
para que entrara en mi boca el aire verde de tu alma
para llenarme con tu sexo de alfalfa y campo
dime -cuántas veces he bebido de tus vacías ubres…
pero no sufras por ello
no tardarán en saborear la poca carne
que se pega a mi alargado hueso -la exaltada-
no temas tu venganza vendrá dada
en forma de negro pasto de gusanos
Nuria Ruiz de Viñaspre
de Tablas de carnicero (2010)
en DISIDENTES. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)
Imagen: Nuria Espert en "Viva la muerte", de Fernando Arrabal (1971)
cuántas he mordido tu cadera
nunca tu lengua es cierto
tampoco tu víscera
he respetado corazón y alma
tus partes blandas -las más rojas-
pero eso sí, te he saboreado azul
he masticado tu carne y tu calma
para que entrara en mi boca el aire verde de tu alma
para llenarme con tu sexo de alfalfa y campo
dime -cuántas veces he bebido de tus vacías ubres…
pero no sufras por ello
no tardarán en saborear la poca carne
que se pega a mi alargado hueso -la exaltada-
no temas tu venganza vendrá dada
en forma de negro pasto de gusanos
Nuria Ruiz de Viñaspre
de Tablas de carnicero (2010)
en DISIDENTES. Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)
Imagen: Nuria Espert en "Viva la muerte", de Fernando Arrabal (1971)
miércoles, 22 de abril de 2015
Hotel París, un poema de Jesús Gironés
Hotel París
No me voy a detener en la tristeza
Ya no me crecerán alas
Ni podré besarte
Fuera, la lluvia
Dentro, el frío.
Escribir en los cuerpos
es el lenguaje más difícil.
Jesús Gironés
Jesús Gironés
(Hotel París es un poema incluido en la antología de poesía Blanco Nuclear, coordinada por Luis Pino, para Ediciones Sial.
En el Hotel París celebraron mis padres su boda en 1960, aunque las razones del poema...)
jueves, 16 de abril de 2015
Recuerdos de Ortigosa de Cameros
(algún día tendré que escribir algo)
Mi madre dice: “Vámonos, pronto oscurecerá.
Se acerca ya nuestra segunda muerte,
son menos cada vez los que aún nos recuerdan”.
Joan Margarit
Hacia el crepúsculo,
en Todos los poemas: 1975-2012”, Austral, Barcelona, 2015.
“Mi” Ortigosa mítica, que se nutre de los recuerdos de infancia -casi inconscientes, sensaciones-, los dos primeros años que fuimos con mi abuelo Eusebio... Los ritos, la sorpresa. Años después me contaría Esteban Pinillos que mi abuelo, cuando llegaba a Ortigosa “disfrutaba como un niño la mañana de reyes... “.
Ortigosa: la cocina de mi tía Petra, de la que me gustaría acordarme más. El pan frito para desayunar; los huevos para cenar, en aquellas cazuelitas blancas, con un filo azul y dos asas. Las sobadas, el brazo de gitano, la tarta de moka, los emparedados (rebozados).
La morcilla dulce, el exótico caviar de mi infancia.
Como era el mayor, al llegar, mi abuelo me llevaba a la ronda de visitas. La tía Agus, Piedad, el tío Felix y la tía Felicitas. Luego me recuerdo yendo -yo solo- a ver a la tía Petra y la tía Pruden. Tocar el picaporte, esperar -se me hacía larga la espera hasta que aparecía la tía Pruden...
El mundo de mis tías abuelas: las Viniegras, las Loychates, las Hilarias, Tere Olmedo, Trini y Tiburcina... Sagrario, Piedad, Rafaela Vicente, que la tía Petra me mandaba a recoger el helado de leche merengada que le regalaba. Y también me acuerdo de los abuelos de Josito, Mamerta y Luis.
Y de Inma, Cristina y Virginia.
Y de Leito, el asombro de que año tras año me reconociese por la voz: “Hola, Jesusito”. Y su bastón articulado,
Y el “Libro de Ortigosa”, con sus tapas duras. Me regalaron uno y me parecía un tesoro.
Ir con la tía Carmen a la fuente de San Antonio, que siempre recogía madreselvas y se las ponía al sagrado corazón -entronizado, decían-, que hay en casa...
Ir a las eras montados a caballo, y jugar entre la paja. Solo fué una vez, pero ahí se quedó el recuerdo, como una fiesta irrepetible... O el miedo que me daba montar en el burro del tío Felix.
Me acuerdo del año que de los caños de la fuente de la plaza salía vino...
De cuando me contaban que Niceto Rubio era el padrino de la tía Carmen, y que una vez le dio una vuelta en avión, la única que se atrevió de las hermanas...
De las excursiones que hacíamos, de coger manzanilla, de los caminos por los que no sabría volver. De las fresitas que crecían entre los helechos.
De lo misteriosa que me parecía la casa, sobre todo el payo, al que por supuesto no nos dejaban subir.
De que la tía Petra me mandaba a la fuente de San Martín a por agua con una jarra, porque decía que sabía más buena.
De ir a tomar zurracapote, niños y mayores.
De las obras de teatro que hacíamos en casa de Nacho, y la leche condensada al baño María que llevaban para merendar. Y de la masa de pan que comprábamos en la panadería, para hacer investigaciones gastronómicas, que no había quién las comiese.
Del año que ardió el pajar de la tía Agus.
De María Gracia, todos los niños siguiéndola formando una cadena y cantando, -¿“Pase misì, pase misá”?- entrando y saliendo del casino...
De la matanza de un cerdo, en un portalón debajo de casa, el corte en el cuello, el cubo recogiendo la sangre, tan natural...
De las bromas que año tras año me gastaba Santi, el hijo de Antonia la Fontanera -no es que fuese fontanera, lo era su marido-, y yo, año tras año, caía.
De la tómbola, y sus sobrecitos azules, y que a veces te tocaba de premio bollitos de chorizo.
De las galletas ¿de nata, de mantequilla?, que hacía la tía Carmen, con forma de pájaro, flor... que años después las comí exactas en casa de Gudrun Ewert.
De las tertulias en casa de Piedad, lo bien que nos recibía siempre. Del jabato que un año tenían, ¡cómo corría, que velocidad! Y de contarnos que una de las puertas de la cocina era de la casa anterior de mís tías, que dejaron muchas cosas allí, que por qué lo harían.
De la primera vez que nos mandaron a la tienda de Mari Cruz: “¿De quién sois? No me lo digáis, colominitos, colominitos”. Y parecerme mágico.
De las cabras, bajando cada una a su casa al anochecer..
Nada más llegar: los pájaros sobrevolando el puente, ¡tanta alegría!.
El preludio: Piqueras. La emoción desatada: al desviarnos en Villanueva.
viernes, 10 de abril de 2015
La ceremonia de Eva
Hiernaux
La artista Eva Hiernaux decide regalar sus obras y abre
las puertas de su estudio.
tanto hablamos de desierto
que olvidamos cuando nuestra alma
era selva virgen
Eva Hiernaux
Cantos y secretos
en Ecuaciones de segundo grado
Miguel Ángel Bernat/ Eva
Hiernaux
Ediciones El Torpe al Timón
Madrid 2013
Atravesamos una época de confusión extrema, de
replanteamiento de valores y principios, de reordenamiento social, no exento de
traumatismo, y los agentes tradicionales (encargados) de arrojar alguna
luz sobre la humanidad, el pensamiento y el arte, ofuscados en el mismo fango
provocado por el capitalismo post-industrial, instalándonos no solo en la
penuria económica, sino más grave aún, en la penuria de la ideología y los
valores.
Paul Virilio y Enrico Baj
“La cultura pop es una mierda”
Revista Replicante, febrero
2011
Hace poco,
nos sorprendía una extraña y feliz convocatoria por mail y facebook, recogida
por IndieColors también en la red: Eva Hiernaux
convocaba en su estudio para que amigos e interesados se llevasen las obras que
les placiese. Debo reconocer que no me sorprendió, o más bien lo acepté como algo
tan normal o tan extraordinario como una tormenta o un espléndido día de sol.
Convoqué a algunos amigos y un domingo por la mañana me encaminé al estudio,
cuál ave de rapiña, debo reconocerlo. Iba poco místico al encuentro de las
obras.
Reinaba un poco la avaricia y el desasosiego. Algo así como
en los cuentos, cuando el rey arrojaba monedas de oro a la plebe, y se lanzan
codiciosos. Recuerdo la sonrisa de Eva, como contrapunto. Y su serenidad. Cada
uno íbamos encontrando nuestros tesoros y los acaparábamos, amorosamente
glotones o luteranamente sobrios.
No sé por qué Eva regalaba sus cuadros, acaso era como la
niña que regala sus juguetes. Yo recuerdo esas historias de niños que regalan
sus juguetes, y el asombro de los mayores, que lo consienten como una
excentricidad, que la edad curará.
Los niños que regalaban sus juguetes eran ricos, de familia
con cierto acomodo, claro.
Intento acordarme de esas confusas historias que leí en mi
infancia. Consigo recuperar una cierta atmósfera oscarwildiana o de cuento de
Andersen. Pero quizá fuese más en clave Héctor Malot.
Eva ha sido una auténtica revolucionaria.
Ha roto con el rito que obliga a los artistas a comportarse
según las leyes de un mercado que solo rige para unos pocos.
Es como si ante la sociedad que nos desagrada, nos empeñamos
en mantener la actitud del famoso lord del anuncio, al que se le ha quemado el
castillo pero se toma su té en calma,
quizá porque aún le queda el mayordomo. Por supuesto, es un comportamiento
curioso, porque jamás tuvimos castillo, y lo que se nos quema es la vida.
Eva, disciplinada Eva, se ha cansado de ser una artista
responsable. De seguir una carrera, de pintar y pintar, de hacer exposiciones
como está mandado. De vender algún cuadro en cada exposición -me sorprendió la actitud de sus coleccionistas
en facebook, solo se sentían un poco dolidos porque ellos si
habían comprado.. ellos no eran culpables del extraño comportamiento de Eva...
“Cansada de acumular”, creo que decía Eva...
En lugar de
acumular, compartir.
Es una pena que en el fondo vivamos en el guetto del arte.
El acto de Eva debería haber sido noticia de televisión: “Artista
regala sus obras a quién las quiera”.
El acto de Eva nos recuerda que se pueden cambiar las cosas.
https://evahiernaux.wordpress.com/
El blog de Eva Hiernaux, imprecindible para conocer su trabajo.
Y también en La Aventura del Saber. Boek Visual:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-boek-visual-eva-hiernaux/2458147/
Germinación 5
El árbol de la esperanza. Mantente firme 1.
Lo que me hiere me salva.
Nada en demasía.
Más madera, esto es la guerra.
viernes, 27 de marzo de 2015
Las relaciones de poder penetran en los cuerpos
Foucault, que había leído a Nietzsche, nos enseñó que “las relaciones de poder penetran en los cuerpos”. El cuerpo es ya el campo de batalla que permite a los artistas también trabajar en el territorio privilegiado donde tiene lugar “el azar de la lucha”. El origen no es la perfección, se trata más bien de ver “lo que pasó en la dispersión que le es propia”.
El arte no son ferias y galerías. Es mucho más. Encontrar lugares de encuentro, volver a vivir la ciudad, el espacio, el cuerpo. El cuerpo asaetado por la cirugía, por el gimnasio, por la dieta, por los conservantes, por el trabajo precario.
¿De qué viven los artistas?¿Qué memoria queda de ellos cuando mueren? ¿Dónde se pierde su obra? ¿Muere con ellos? ¿Qué diálogo mantiene actualmente la sociedad con el arte?¿Y el arte con la sociedad?¿Y la poesía?
¿Por qué el desnudo -sobre todo el masculino- sigue siendo motivo de escándalo para determinados sectores sociales?¿Que artista hace palidecer al Felipe II de 2015 cómo El Greco?
En tiempos de destrucción, el Pasaje de Fuencarral apuesta por la Utopía El sueño de hacer posible lo imposible está en la calle.
Jesús Gironés
Citas y título: Michel Foucault “Microfísica del poder”. Edición y traducción Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría. Las Ediciones de La Piqueta. Madrid, 1979.
(Texto para Cuerpo y Poder. Pasaje de Fuencarral 77, Madrid. Del 27 de marzo al 17 de mayo 2015)
Lucía Loren.
La mano de Menchu Lamas.
Instalación de David Trullo.
Raquel Monje.
Juan Pâblo Villalpando.
Pablo Sola.
En tránsito.
Pasaje del tránsito, antes entre tiendas, ahora entre artistas.
Es curioso que un pasaje comercial, tan moderno en los cincuenta, hoy sea una reliquia de construcción civil, misteriosamente salvado de la piqueta, de la voladura controlada o de lo que los nuevos diseños de ciudad o de comercio consideren oportunos.
El arte, los artistas, siempre dispuestos a intervenir los espacios para darles otra vida, para darles vida. Un curioso matrimonio en una galería comercial que ya no lo es y unos creadores que se han dejado seducir por la propuesta y nos seducen.
El arte y su reflejo moral, su capacidad para plantar cara, como cuando El Greco consiguió enturbiar la mirada de Felipe II y el monarca consiguió hacerle pasar por loco durante siglos.
Arte para hacer que tiemble algo en nuestro interior, esa es nuestra esperanza. Arte que se rebela y cambia nuestra percepción, lo cotidiano, nuestros sentidos. Arte que nunca es solo arte en una tumba del comercio, que nos haga ver que ocupar el espacio y la vida de otra manera es todavía posible.
No sé si imaginarme un centro de Zara o de El Corte Inglés abandonado, reconvertido en ¿un aparcamiento, en un museo?.
Hoy no puedo dejar de pensar en el imperio comercial de Simeón García de la Riva, que pocos recordarán. Sus palaciegos almacenes, y hoy su casa natal en Ortigosa de Cameros cultivando ruina, al borde del derrumbe. Su almacén de Orense hoy es la sala de exposiciones de la Diputación y hace poco me topé con el doble descubrimiento: palacio del comercio reconvertido y allí obra de viejos y admirados conocidos.
Hoy en Madrid el raro -y efímero- milagro lo permite un espacio que une el Barrio de maravillas de Rosa Chacel -Malasaña- y el barrio asombro del mundo libre: Chueca. Cincuenta artistas y alguno más se mostrarán en un espacio que no estaba pensado para ellos, mención aparte del simpático caballito de mar , al que yo encomiendo el éxito de Espacio e Identidad, en estos tiempos de identidad machacada y psicologizada. En la exposición dos artistas emblemáticos de los sesenta, Alcaín y Orcajo, que se unen muchos años después en la aventura urbana, los dos, ejemplo de fidelidad al trabajo a lo largo de más de medio siglo, ejemplo como pocos del viaje de la creación. Resaltar de esta fiesta del arte también su riqueza: generacional, conceptual, lúdica. Un paseo con los artistas, de Chueca a Malasaña. Para dar muchas vueltas.
Jesús Gironés
Ortigosa de Cameros, septiembre de 2013.
(Texto para Espacio e Identidad. Pasaje de Fuencarral 77. Madrid. 2013).
Julio Pérez Manzanares, Tomás Paredes, Jesús Gironés, Carlos Delgado Mayordomo y Elisa Ramos en Espacio e identidad, Madrid 2013.
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