martes, 14 de febrero de 2017

Pepe Domínguez y Barrio Sexámo



Sonic Youth
Había un bar inaudito que se llamaba "Barrio Séxamo", realmente tenía la x superpuesta sobre la segunda s. Estaba en la céntrica calle del doctor Cornago y en aquel garito era lo más normal escuchar a los Sonic Youth, Diamanda Galas, Nick Cave o Einstürzende Neubauten. Las películas que inspiraban eran "Freaks", "Pink Flamingos", "El sentido de la Vida" de Monty Python y las de Greenaway o Cronenberg. Era un coctel que no olvidaba a Joel-Peter Witkin. Avanzaditos los ochenta Pepe Domínguez comenzó a crear un mundo propio en el pueblo de sus más terribles pesadillas. Un reciclaje permanente que convertía el espacio en un renovado santuario underground. No había nada parecido en Pozuelo y me temo que ya no lo habrá jamás.

Mientras estrenan la Alicia de Tim Burton, otro de los habituales simbólicos entre cervezas y conversaciones, me acerqué a la inauguración de la temporada: "SONIC YOUTH etc.: SENSATIONAL FIX" con mi asesor personal de Sonic Youth, Pepe Domínguez. Se le cambió la cara: apareció esa que tiene en los momentos especiales, como el día de su boda o en el primer concierto del grupo en Madrid allá por el 88, cuando nos arrastró al orgasmo musical espiritual. En Móstoles, en el Centro de Arte 2 de Mayo estaban Lee Ranaldo y Steve Shelly con Morente en una exposición ambiciosa y gratificante. Junto a la parafernalia del grupo sus propias obras y la de doscientos artistas más. Pintura dibujo, comic, fotografía, video... Entre otros Patti Smith, Rita Ackermann, William S.Borroughs, Allen Ginsberg, Harmony Korine, Cindy Sherman, Kathy Temin, Lawrence Ferlinghetti, Gus van Sant, Matt Groening...

Placer y vida, un menú apetecible que resalta en cierta grisura que nos invade y  encuentra en la "crisis" la disculpa perfecta para la falta de imaginación, la avaricia, y la mugre moral.
Pepe Domínguez nos dejó un poco huérfanos sin Barrio Séxamo. Ahora podemos consolarnos viendo en internet sus páginas web: las de VISUAL o el festival Palabra y Música o las de los artistas Lucía Loren, Loreto Pozuelo -últimos días para ver su exposición en la sala Barjola de las Rozas- o Daniele Bordoni. Tambien en alguna de las pocas exposiciones en que nos deja o nos dejan ver su delicada obra, siempre en la línea arriesgada de los territorios de la creación.

Jesús Gironés
Febrero 2010

Texto originalmente publicado en Diario de Pozuelo

Pepe Domínguez, Steve Shelly, Jesús Gironés, Lee Ranaldo y Rosevinge, en el Centro de Arte 2 de Mayo de Móstoles en la inauguración de los Sonic Youth.











martes, 24 de enero de 2017

El Evangelio según Guillermo Martín Bermejo

Autorretrato. Guillermo Martín Bermejo.


El Evangelio según San Juan, una exposición de dibujos de Guillermo Martín Bermejo



Ni siquiera entramos en una capilla laica.
Y podría serlo, laica, y mística. Perdida en algún bosque o en los recovecos de una ciudad antigua.
Hay que entrar con devoción.
Porque lo que vemos nunca volverá a estar junto. O será muy difícil.
Pronto serán fragmentos como reliquias repartidas…

Apóstoles de nuestro tiempo, efebos acrónicos, jóvenes en el limite del sueño.
Cuando conocí a Guillermo Martín Bermejo, él era uno de ellos, entre asombrado y aterrado ante el mandato imperativo: crecer en contra de si mismo. ¿Aprender era morir?
El dibujo fue su conjuro, el que le hizo ensimismarse en un ritual de pureza y búsqueda de belleza. Un ritual de paso que no abandonó sin sangre y sin erecciones, como atestigua una de las obras que estuvo a punto de destruir, tan unida estaba al insoportable dolor de la vida, al sacrificio.

De alguna manera su labor ha tenido siempre un carácter profundamente religioso, encarnado en el cuerpo, oración a oración, crucificado a crucificado, latigazo a latigazo, lágrima a lágrima. Y pienso en Mapplethorpe o Pasolini, estéticas aparte. Es el alma que se encarna en el cuerpo, tras una complicada labor de siglos, de encajes enrevesados y maravillosos, encarnada -insisto- a sangre y fuego, pero también entrelazada con mucho amor. El alma, no nos engañemos, ha entrado en nosotros mas por el milagro del bordado que el de la espada.

El misticismo y el catolicismo, la Escuela de Salamanca y la contrarreforma: el refugio en Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz. Caminos de ida y vuelta en los que refugiarse, cárceles de amor y -no lo olvidemos- celdas de condena.

Su evangelio quizá no sea sino el de Juan Ramón Jiménez. Quizá también podría haberse llamado esta bella exposición El Evangelio según Juan Ramón Jiménez, esa alta belleza en que Guillermo busca refugio último. Esa inmensa minoría. Juan Ramón y Zenobia, tanto por saber de los misterios de un matrimonio atrapado en el goce de las ninfas. Confidencias que se pierden, que se cuentan, memoria siempre frágil, a punto de evaporarse. No en vano Guillermo elige un poema de Juan Ramón también:

No eres mi redentor, ni mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;
eres igual y uno, eres distinto y todo;
eres dios de lo hermoso conseguido,
conciencia mía de lo hermoso.”



Ya nada tengo que purgar.
Toda mi impedimenta
no es sino fundación para este hoy
en que, al fin, te deseo;”



La trasparencia, dios, la trasparencia

2




El amor ilumina sus rostros. No existirían sin la profundidad de la sincera mirada de Guillermo, sin el deslumbramiento ante el que no cabe trampa ni hipocresía. Ha conseguido pintar rostros transparentes. El acto de dibujar lo es de descubrir y descubrirse. Y lo dice: “La mirada ya no está en las estrellas, sino en nuestro corazón”.

La poética de San Juan atrapa al artista para hablar de su desconcierto, que siempre 
-milagrosamente- se puede permitir en el dibujo. Nosotros envejecemos, el tiempo lo devora todo inmisericorde, pero el verdadero pacto con el diablo es la obra. Dorian Gray no son sino los dibujos de Guillermo. No hay que esconder nuestro retrato en lo más oscuro del payo. No hay temor a mirarse en el espejo: hay que mirar los dibujos.

Los bellos dibujos de Guillermo son vida, un pálpito rescatado, recreado. Un joven, y todos. Siempre en el borde. En tránsito. A punto de crecer. Ya no hay nada que purgar: el artista a solas con su deseo.


Jesús Gironés
25 de enero de 2017








 1.

El discípulo amado I, 2016

“Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo preferido, dijo a su madre:

-Mujer, ahí tienes a tu hijo.” (Juan 19, 26)


 2.

El discípulo amado II, 2016

“Jesús le dijo:

-Si yo quiero que este se quede hasta que yo venga, a ti ¿qué? Tú sígueme.”
(Juan 21, 22)


 3.

El discípulo amado III, 2016

“Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó:

-Señor, ¿quién es?”
(Juan 13, 25)


4.
El Discípulo amado IV, 2016
“Este es el discípulo que da el testimonio de estas cosas, y el que las ha escrito”
(Juan 21, 24)


7.
Pedro, 2016
“-Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?
Pedro le contestó:
-Sí, señor, tú sabes que te quiero.” (Juan 21, 15)

8.
Libro de los signos. Sexto signo: Jesús da la vista a un ciego de nacimiento, 2016

10.

Judas Iscariote, 2016

“Judas tomó el bocado y salió en seguida. Era de noche” (Juan 13, 30)
9.
Libro de los signos. Séptimo signo: victoria sobre la muerte (Lázaro), 2016


5.
Juan el Bautista, 2016 “No era él la luz, sino testigo de la luz” (Juan 1, 8)
11.
El Descendimiento de la cruz, 2016
12.
Noli me tangere, 2016

Los dibujos: Lápiz sobre papel de finales del siglo XIX.



El artista y su muso: Guillermo y Samuel/San Juan

jueves, 12 de enero de 2017




Aníbal Merlo


Quizá Aníbal Merlo pueda ser definido como artista del silencio y la soledad. Y quizá por eso es creador de unos paisajes sin igual, que aunan la extrañeza de la selva y el desierto, o de alguno de los asteroides y planetas que recreaba Saint-Exupèry. El viaje es el pensamiento, y no sorprende que la pintura se haya ido convirtiendo en escultura y a la vez en fotografía. Eran la misma cosa. El deseo de descubrir.
Un viaje que en la madurez de los sesenta sigue tentando al artista, quizá como un Simón Estilita que ha sido educado con otras preocupaciones y que el cilicio que ha conocido es más bien el de las heridas de su época. Su columna está muy cerca de la tierra, quizá también porque sabe que al final las pequeñas cosas son las que van conformando la vida: ese sol que nos sorprendió en la mañana, aquella cita a la que no acudimos, esa maderita que nos encontramos dando un paseo.
El artista que inicia el viaje crea cartografías, y los mapas elegidos también le van creando.
Hay una belleza contenida, una inquietud amordazada en los mundos que surgen, tan cercanos y a la vez tan enigmáticos, que qué sorpresa, cuando aparece el hombre es apenas un juego que produce una inquietud distinta, un poco hitcockiana. ¿Por qué los parajes encontrados nos parecen de otro mundo? ¿Nos cuesta tanto reconocernos o la paradoja es que no podemos?
Como un mago, como un coleccionista, como un botánico o geólogo, va acumulando pequeñas piezas vegetales o minerales: hojas, guedejas de esparto, semillas, pétalos, piedras, berenjenas, caracolas, setas… Como un coleccionista de mariposas que quisiera al disecarlas conservar el vuelo.
El rastro del pensamiento, de la felicidad, de la búsqueda, de la huella.
De eso se trata. Parajes que sean un espejo en el que mirarnos para intuir nuestro yo, el que sigue siendo o ya no es, o será para siempre.
Hace quince años Aníbal Merlo escribió un delicioso relato llamado Tag, en el que contaba la historia de unos seres que solo vivían veinticuatro horas.“Los tags –escribe- no son piratas ni argonautas, ni faunos, ni pterodáctilos, ni dragones, ni sirenas, ni vampiros, ni ángeles, ni fantasmas, ni tigres, ni serpientes, ni anguilas, ni perros, ni gatos, ni delfines, ni hormigas, ni escarabajos, ni mariposas, ni pájaros, ni personas corrientes, si bien algunas de estas especies y otras, comparten con ellos el territorio”.
Al acabar de leer el relato se tiene la sensación de que los tags tienen algo humano, demasiado humano. Y se tiene la sensación de que el creador “por encima de su vulcanología, su meteorología o su hidrografía” habla de los hombres, de las personas y sus sentimientos.
Sus dos últimas series, “Botánica de las sombras” y “Parajes encontrados”, surgen directamente de su pintura, aunque como dice: “Yo voy un poco en círculo”. Ese entremezclarse que busca la geometría y su sombra, y que hace que la escultura pueda ser pintada y dentro de la fotografía se fotografien pintura y escultura, como parte de los elementos elegidos. Hay también algo muy profundo en su complementariedad de lenguajes. Y otra paradoja: desde la complejidad se intuye una mayor búsqueda de comunicación.
En el inicio de su página web el artista escribe un texto muy esclarecedor sobre su trabajo -“La transmutación de los sueños”- en el que dice: “Nuestro pensamiento sigue una ruta en la que abundan los huecos y rincones, que obligan a detenerse constantemente, para instalarnos o cambiar el sentido de la marcha”. Sus cantos de sirena son huecos y rincones, recovecos. Y una forma de la huida puede también ser el enfrentamiento. El pensamiento ya sabemos que puede ser ir de calleja en callejón, hasta dar con el callejon sin salida. Por eso Aníbal Merlo, como otro viajero convertido en Alicia –Lewis Carrol– nos propone su país de las maravillas: un reino lleno de sensualidad, no sabemos muy bien si es la luz o el color, una extrañeza surreal, como cuando intentamos descifrar si aquello que tiene apariencia de realidad es memoria o sueño. Para algunos paz, para otro tensión. Quevedo, Calderón, Cernuda no son malos compañeros de viaje para esta aventura.
Aníbal Merlo nació en Buenos Aires en 1949. Reside en España desde el 74. Ha contado que vino sin pensar que llegaba para quedarse. Su primera exposición individual fue en Bonn, Alemania. Luego París, Bruselas, Buenos Aires , Madrid, Graz (Austria). Veintiocho años de trayectoria avalan un trabajo sobre el que han escrito Calvo Serraller, Juan Manuel Bonet, Rosa Olivares, Fernando Castro Flórez, Juan Antonio Tinte, Marcos Ricardo Barnatán, Miguel Fernández-Cid, Alvaro Delgado-Gal, Javier Maderuelo, Adolfo Castaño, Miguel Cereceda, Francisco Carpio o Mercedes Replinger, autora del ensayo “Una navegación profunda”, para el catálogo de su magnífica exposición en la Fundación Antonio Pérez, en Cuenca. ARCO ha sido una cita para su obra en varias ocasiones de mano de la galería May Moré, dónde ha hecho su última individual madrileña en el 2007. Destaco también su individual en el Museo Barjola de Gijón. En primicia aparecen en la revista sus dos últimas series “Botánica de las sombras” y “Parajes encontrados”, la materia de su próxima exposición.
Jesús Gironés
Entrevista publicada originalmente en la revista Ballesol, marzo de 2009





sábado, 17 de diciembre de 2016

Caro Pier

Mi homenaje a Pier Vittorio Tondelli en Caro Pier



                                                          Fotografía de David Trullo

Ci sono scrittori che scopri e sono come una fiammata nell'anima. Come ai tempi dell'infanzia in cui ricevevi la comunione e Dio entrava in te e provocava una sensazione spirituale, diffusa, sovrannaturale. 
Scoprii Pier Vittorio Tondelli per caso, per il mio impegno a ricercare libri, così come per Narcís Comadira, Luis Pérez-Mínguez, Alberto Cardín, Hervé Guibert, Ana María Matute o Valle-Inclán. 
Le storie di Tondelli, come tante altre che ho amato, sembravano possibili, vicine alla vita, ma anche irraggiungibili e di un altro mondo.
Casualità, memoria, desiderio, realtà. Anche io voglio regalare un bagliore, un desiderio dentro un altro desiderio.
Guardando la fotografia di David Trullo mi sento pura bramosia: il frammento umano mi sembra una foresta, un invito inestricabile.
Vedo quello che sogno o sogno quello che vedo?

Jesús Gironés
Agosto 2016

Versión italiana Daniele Bordoni.



Hay escritores que descubres y son como una llamarada en tu alma. Como aquellos tiempos de la niñez en que recibías la comunión y Dios entraba en ti y provocaba una sensación anímica, difusa, sobrenatural.
Descubrí a Pier Vittorio Tondelli por casualidad, por mi afán de rebuscar libros. Como a Narcís Comadira, Luis Pérez-Mínguez, Alberto Cardín, Hervé Guibert, Ana María Matute o Valle-Inclán.
Las historias de Tondelli, como tantas otras que he amado, eran por una parte cercanas a la vida, parecían posibles. Por otra parte inalcanzables, de otro mundo.
Casualidad, memoria, deseo, realidad.
Yo quiero regalar también un destello, un deseo dentro de otro deseo.
Mirando la fotografía de David Trullo me siento puro anhelo: el fragmento humano me parece una selva, una invitación inextricable.
Veo lo que sueño o sueño lo que veo.

Jesús Gironés
agosto 2016

En Caro Pier, homenaje a Pier Vitorio Tondelli.
Correggio, diciembre 2016





En las fotografías, Pierre Vittorio Tondelli 
(Correggio,  Reggio Emilia, 14 de septiembre de 1955 - Reggio Emilia, 16 de diciembre de 1991) 




martes, 6 de diciembre de 2016

Eros

He reunido cuatro poemas que para mí han tenido algo de revelación. El primero nos lo descubrió Teresa Gómez del Manzano en la Facultad, en su clase de Literatura Universal Contemporánea. Era una profesora fantástica, que pasaba de Clara Janés a Kafka con igual pasión.
El chico wrangler de Ana Rossetti fue casi un himno. Recuerdo que le dejé mi ejemplar de Indicios vehementes a Ute Kadner, que en principio pensó que era un regalo. Al devolvérmelo tuve la suerte de que estaba lleno de anotaciones personales.
Conocí a Andrea Luca, y la llevamos a leer a El Foro. Por aquellos tiempos tenía una taller de encuadernación. El poema nunca se ha borrado de mi memoria.
El último deslumbramiento ha sido el de Nuria Ruiz de Viñaspre. Al leerlo pensé que un ciclo se cerraba. Eran un cuarteto perfecto. A la manera de Alejandría, escribo, y sonrío. 






Clara Janés
Eros
1981


Estuve con un joven
y supe al fin lo que era
el violento arrebato, la agilidad vibrátil,
cavidades melosas en la carnosa pulpa
suavemente entreabierta
hasta el linde dehiscente,
el perfecto engranaje,
la densidad precisa de jugos derramados,
la inclinación debida,
la posición exacta,
y la sabiduría del mutismo,
la belleza de un glande.





Ana Rossetti
Indicios vehementes
1984

Chico Wrangler

Dulce corazón mío de súbito asaltado.
Todo por adorar más de lo permisible.
Todo porque un cigarro se asienta en una boca
y en sus jugosas sedas se humedece.
Porque una camiseta incitante señala,
de su pecho, el escudo durísimo,
y un vigoroso brazo de la mínima manga sobresale.
Todo porque unas piernas, unas perfectas piernas,
dentro del más ceñido pantalón, frente a mí se separan.
Se separan.





Andrea Luca
En el banquete
1987



Se ha dirigido a mí
el muchacho de la esquina. 
El joven geisha de pantalón vaquero me ha cogido de la mano.
 Le he acompañado hasta el parque 
y encendiéndome un cigarrillo 
le obligué a masturbarse. 
¿Qué lluvia guiará los caracoles hasta la tumba de Pasolini?





Nuria Ruiz de Viñaspre
Ahora que el amor se me instala
2004


VIII

EN la longitud del cuello de mi útero
Se esconde el verso más sucio
El verso de la sin razón y el vicio
El vicio de atragantarme
Con tu semen de adolescente













lunes, 7 de noviembre de 2016

W. H. Auden


Auden por Richard Avedon




W. H. Auden

MALDICIÓN

Fué un día negro aquel en el que Diesel
ideó la máquina siniestra
que te engendró, invento vil,
más dañino y criminal
que la cámara fotográfica, incluso.
Monstruosidad metálica
fardo y ruina de esta civilización nuestra,
enfermedad principal de la Nación.

¿Con que cinismo prohíbe la ley
el hachís, la heroína, y sin embargo
autoriza tu uso, tú que halagas
los más bajos instintos de los hombres?
Los drogadictos solo dañan
su propia vida. Tu envenenas
los pulmones de inocentes,
tu estruendo turba el sosiego,
y en las repletas carreteras la gente
muere a diario por las combinaciones del azar.

W. H. Auden
Gracias, niebla





 Con Chester Kallman

 Auden por Cecil Beaton