Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de abril de 2025

MARIO MERLINO: la hora del poeta

 




Mario Merlino: es la hora del poeta.


“y ya no hay fuego capaz de derretirme”


Tuve la suerte de conocer a Mario Merlino. De ser su amigo. En agosto hizo 13 años de su muerte y recordarle es sentir la explosión de vida que era. Su capacidad para jugar, crear, hablar. Para la alegría. Leer su artículo sobre Jacques Prevert en el número 21 de Ozono ha sido como volver a pasar un rato con él. En 1977 en la prensa española se publicaban textos así.Para encabezarlo, elige unos versos que a su vez le definen:"Amo a los bestias y a los negros que tienen dioses de todos los colores” (Prévert, J./Pozner, A.“Hebdromadaires”, p. 57). "Dirijámonos a Baco, que es el más viejo de la corporación”. (Prévert, J. Lalluvia y el sol, p. 77). Su consanguinidad con el autor hace que la palabra fluya. En otro sobre Herman Hesse, en el número 22, plantea sus dudas y lo convierte en un brillante ejercicio de crítica: “A pesar de esos límites, una imprescindible lectura de Hesse debería comenzar por la negación. No para recaer en una nueva opción maniquea, sino, por el contrario, para descubrir la relación de necesidadentre el poder exacerbado y el individuo que se margina, reconcentra su odio al mundo o se suicida y —ya en el terreno del contexto de la producción literaria de una época— entre Brecht y el mismo Hesse. Abriendo más el contexto están los vagabundos de Kerouac, la pareja del santo y la prostituta en Jean Genet, y el solitario al borde del autismo, en Samuel Beckett”.

A Mario le encantaba la palabra almazuela. Y apostaba por el pastiche en la literatura, la otra cara del “collage” en el arte. Era selva, era exceso, era derroche. Le gustaba hablar hasta la madrugaba y trabajaba hasta la madrugada. Y pienso que para él era alegre el ruido de dos cuerpos cuando se aman. Y lo hizo, y mucho. Amar.

Su mayor fama la consiguió como traductor. En 2004 le dieron el Premio Nacional a la mejor traducción por Auto de Condenados, de António Lobo Antunes. Pero Mario Merlino fue profesor universitario, performer, actor, pionero de los talleres de literatura en España, luchó por los derechos de los traductores, activista lgtbiq+, cinéfilo, conferenciante, articulista... y por encima de todo, poeta. Se desparramaba en la vida, fluía en ella. Y su sonrisa. Y una mirada abierta, que penetraba, golosa. Y tenía una voz extraordinaria. De ella queda registro en Libaciones y otras voces, un cd con su voz, que incluye un cuadernillo con los poemas y fotografías de su vida.

Hoy queda recuperar al al Mario Merlino poeta. A su muerte se publicó el fundamental Voces comunes y otros poemas. Obra reunida 1977-2006 (Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2012, ed. de Benito del Pliego), que reúne sus tres libros de poemas editados en vida e inéditos.

(...) "La poesía de Mario Merlino sondea el pasado (el suyo, el de la lengua, el de la literatura y el de la sociedad), pero no lo hace bajo la afectación melancólica de los que creen en raíces y esencias, sino a manera de extracción de aquello que todavía vive en las corrientes de lo original, de aquello que permitiría reorganizar el futuro de acuerdo a la única ley que el poeta reconoce: la del deseo.

No sé si se puede pedir más de un poeta. Lo que sí sé es que la mayor parte de sus coetáneos no consiguieron poner por escrito una poesía que buscase con esta intensidad el milagro en que insistieron las vanguardias: convertir la tinta en sangre, el arte en vida. Mario Merlino, a su manera, lo consiguió. De todas las traducciones que nos ha legado, esa es quizás la más importante”.

Benito del Pliego.

Recordando a Mario Merlino: traducciones, transformaciones y traslados.

Es hora de la poesía de Mario Merlino.


Jesús Gironés

Pozuelo de Alarcón, setiembre 2022

Publicado en OZONO. Un sueño alternativo 1975 1979

















sábado, 8 de julio de 2017

"El Emparrado", de María Antonia Ortega.

Hortensias bajo el emparrado, en la casa familiar de María Antonia Ortega, en Béjar.






EMPARRADO II



(…) los ndembu piensan que la mujer, al no engendrar hijos y desperdiciar su sangre menstrual, está renunciando activamente al rol que la espera de mujer madura y casada. Está comportándose como un hombre matador y no como una mujer nutridora. Es una situación análoga, aunque modificada por la matrilinealidad, a la de esta declaración del antiguo código judío de Quaro: “todo hombre está obligado a casarse con una mujer para engendrar hijos; y aquél que no cumple con este deber es como uno que derrama sangre”.

SÍMBOLOS EN EL RITUAL NDEMBU, Victor Turner




Dichosa la estéril sin mancilla… cuando sean juzgadas las almas se verán sus frutos.

SABIDURÍA 3:13



Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotros y vuestros hijos, porque mirad, llegará el día que dirán: dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado.

EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 23, 27-31



No solo había escarnecido la moralidad de la institución familiar, sino que, además había escarnecido la economía del matrimonio, que consiste en la producción de hijos, demostrando públicamente que se puede ser estéril a elección y con absoluta impunidad.

EN LA CIUDAD, William Faulkner



La sentencia más profunda que se ha escrito jamás -dijo lleno de entusiasmo Temple- es ésta con la que termina el libro de zoología: la reproducción es el principio de la muerte.

RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE, James Joyce




El retrato de mis padres jóvenes,
mi Dios.

ARABESCO:
Nacídelentusiasmodelabellezadelmomento.

Mis padres se doblaron
con la luz de la tarde,
plegándose
como las sillas de lona a rayas
del emparrado.

Ah, mis padres eran todavía
demasiado jóvenes y bellos
para resignarse.
Nací de su entusiasmo.

Ahora vuelvo a la casa de mis abuelos,
a la Casa del tiempo:
su latido todavía como un niño
jugando al escondite inglés
en la eternidad,
intercambiando para su álbum de cromos
el paso de las horas
por el compás de unos remos.
La casa de los abuelos es ahora
un arado flotando en el mar.
Después de tanto tiempo,
¿me reconocerán, sabrán quién soy,
ahora que el huerto está abandonado,
y hay en él más pájaros que flores?

Porque no me he reproducido
multiplicándome,
sino dividiéndome sin fin, sin fin
en círculos concéntricos hacia dentro

No he vuelto a la casa del padre,
sino a la de los abuelos.
más lejos todavía.

Quede mi memoria, abuelos,
aunque sea de forma efímera,
entre las ondas del agua
como una corona de flores
o un ramo de novia deshaciéndose,
y no sobre las huellas del barro seco.

No he dado muerte, no he dado vida, no he dado muerte.
no he transmitido la condición mortal;
pero este camino es también tan largo
como el de las generaciones,
y se refleja en algunos rostros
como los padres en los hijos.
Escribo poesía,
escribo poesía
porque he salvado así
la vida de mis hijos.
















El Emparrado, María Antonia Ortega. Colección eMe. Ediciones La Palma. Madrid, marzo de 2014.