martes, 14 de junio de 2022

Jonio González/Memoria

 


lunes, 6 de junio de 2022

Patricia Mateo: ironía y placer de la pintura

 

Autorretrato


Patricia Mateo: de la ironía, el placer y el oficio.


Patricia Mateo expone “Pretéritos imperfectos” en Cafebrería ad Hoc hasta el sábado 25 de junio de 2022. Una colección de pinturas en las que el clasicismo y el humor, el Museo del Prado y las historietas de Ibañez van de la mano.


Al final me cuesta más escribir sobre su obra de lo que pensaba. Quizá porque no le hacen falta palabras, y se disfruta sola. Nos hace pensar en silencio. Esa Torre de Babel a modo de 13, Rue del Percebe, recreando a Grimmer. O el retrato de una infanta de Juan de Flandes, que luce unos pendientes sorprendentes. Y no solo. O que decir de esa balsa abandonada a su suerte y a su muerte, tan terriblemente actual, con unos compañeros de viaje que no se sabe si tienen bastante con lo suyo… porque socorro no parece que vayan a prestar.

Has sido tú

Patricia Mateo se presenta como una ciudadana de las cortes europeas que tiene el raro privilegio de divisar entre bambalinas la labor de los grandes maestros. La conjunción de tiempos pasados con el presente, desmonta, como se viene haciendo desde antiguo, la seriedad de las reputadas pinturas, producto de grandes colecciones reales donde la seriedad se establece como dogma. El más grande arte clásico e internacional digerido por la castiza madrileña”, cuenta certeramente Idoia Hormaza, en la página de la artista:

http://patriciamateo.info/


Azarosos tiempos para los que el humor es un antídoto, una forma de pensar. De concebir el mundo y el oficio de pintar. Junto con el amor a los clásicos, que Patricia siempre interpreta.

Me ha venido a la memoria el trabajo de Nono Bandera, en su etapa de Utopía Parkway, aquel maravilloso catálogo/álbum de cromos. El artista trabajaba con obras de pintores desconocidos o aficionados y los manipulaba pictóricamente, dando otra vida al cuadro, convirtiéndolos en arte.

Un proceso similar, aunque Mateo bebe de las fuentes de la pintura, con una interpretación contemporánea que engaña al ojo, o más bien le hace cómplice. 

«Yo siempre me tiro a la piscina y luego miro si hay agua», le contaba a Nerea Chicote para el ABC Cultural. Frase que de otra manera me adjudicó David Trullo hace bastantes años: -Tú, cuando la piscina está llena, metes un pie, y cuando está vacía te tiras de cabeza. Así andábamos. Arte y vida, vida y arte.

Patricia Mateo conoció a Roberto González Fernández, cuando ella comenzó a prepararse para entrar en Bellas Artes y sin duda a los dos les une una inmensa capacidad de trabajo, que en el caso de Patricia solo han interrumpido avatares biográficos.

Una de las cosas que me interesa de sus obras, de esa doble lectura, es que hay que acercarse para descubrirla. De lejos. en una casa, en una exposición, en un museo, hay que acercarse para entrar en el juego.

Escribió Max Aub: "Arte: la inteligencia, la transcendencia, la penetración, la vida convertida, para que la huelan, la adivinen, la recreen los que la merecen. Y nada del arte por el arte, sino el arte por la vida, tras dar la vida por el arte. Decir lo que no se puede decir. El arte: creación o no es". Así Patricia Mateo con su metalenguaje, su meta arte. ¿Porque además, quién puede hoy llevarse un cuadro del Museo a casa?


Jesús Gironés

Pozuelo de Alarcón

Junio 2022



Abierto por obras

Venecia mon amour


El desmayo

Houston tenemos un problema


Dos obras de Nono Bandera.




Una divertida Última Cena de Patricia Mateo. Un cuadro catártico en muchos aspectos. de unos tiempos que ya no volverán. Empezaba la segunda década del 2000.


Vista parcial de "Pretéritos imperfectos" de Patricia Mateo en Cafebrería ad Hoc



Presentación de "La geografía de tu nombre", de Isabel Ordaz, en Cafebrería ad Hoc.

Caronte y Cía

Pánico en la Abadía


El concierto

Exit



Jesús Gironés con Patricia Mateo. Al fondo Bettina Geisselmann. El Foro de Pozuelo, junio 2015. Inauguración de "Garbo, Dietrich... y Katharine Hepburn".

martes, 12 de abril de 2022

Rachel Halfi

 


Cómo fue que perdí el éxodo de Egipto



Cuando llegó la medianoche comprendí

que había perdido el éxodo por unos cuarenta minutos.

Estaba terminando de empacar la valija roja

pero en ese momento recordé que no había puesto las gorras

para toda la familia y que nos esperaba una errancia de cuarenta años

bajo el sol rajante del desierto. Entonces cargué la escalera

desde el patio hasta el depósito y allí estaban,

entre la ropa de verano, bien embaladas, todas las gorras.

Hasta que logré desatar los paquetes de ropa,

pude tomar algún traguito de agua

para recomponer mi pobre alma exhausta

por los preparativos del viaje;

hasta que alcancé a sentarme un minutito en un rincón

del depósito —mordí una manzana y me desvanecí.

Desperté de pronto, sobresaltada.

¿Cómo es posible que me haya dormido por una manzana?

¿Cómo fue que me engañó la serpiente?

¿Cómo puedo ser tan tonta todavía,

no comprender la magnitud de la hora,

la señal otorgada,

el destino del pueblo?

¿Cómo es que no llego a entender

qué significan "pueblo" o "destino",

cuál es la implicancia de "cambiar el porvenir"?

Hasta que logré salir del pantano y llegar a las corridas...

A duras penas podía arrastrarme

con la valija roja y todo el contenido

metí una bota con agua y las gorras de la familia entera—

y hasta que llegué a la orilla del Mar Rojo

toda mi familia, todo el pueblo, toda la tribu,

todo el barrio, aquellos que escaparon

del pantanoso horno de arena,

todos —incluso esa fulana, cómo era su nombre,

se me corta el apetito sólo de imaginar la travesía junto a ella—

se veían todos tan lejanos,

como cabecitas de alfiler al fondo de un valle,

en el espacio abierto entre ellos y las olas gigantescas,

cuando cesó el maremoto y en él los carros del faraón,

los jinetes, sus cabalgaduras

y todo el torbellino del ejército egipcio.

No pude ya arrojarme a las aguas porque no sé nadar

y aún está fresco en mí el trauma de aquella vez

que me ahogué en el Nilo y me salvó una cocodrila;

comprendí que no tenía ya la menor de las chances

de alcanzar a mi gente

allí, en la contraria orilla de ese mar.

No había ninguna probabilidad de que lo lograra:

una mujer sencilla y sola, con una valija.

Ninguna posibilidad de experimentar esos desastres monumentales

que entretanto crecieron hasta ser copiosos tsunamis.

Imposible. No podía alzar la voz y gritarles: "¡Eh, espérenme!"

Mi voz reverberaba en mi cabeza,

golpeaba mis sienes y seguramente nadie la oiría.

Me detuve en mi sitio, la sorprendida boca abierta,

como una estatua de sal, con un grito congelado

en la distancia de años y años.

Me perdí el gran éxodo y la gloria.

No atravesé el mar ni las penurias.

Ni siquiera me mojó el agua.

Así fue como nunca salí de Egipto.




Qué es


Qué es estar deprimido a los 20

comparado con ducharse a los 90

Qué significa irse a la cama con una mujer a los 21

frente a levantarse de la cama sin una mujer a los 81

Cuánto vale leer poesía a los 16

en comparación con atarse los cordones a los 89,

cuánto escribir poesía a los 39

al lado de poder desnudarse a los 93

Cómo califico el emborracharse a los 30

en contraste con poder beber un vaso de agua sin derramarlo a los 90

De qué vale completar un doctorado en lingüística a los 29

en contraste con recibir un papelito del oficinista idiota a los 74

Qué valor tiene el escalar el Himalaya a los 26

medido contra el poder subir a un autobús a los 86

Cuánto importa dirigir una asamblea a los 55

si lo comparo con digerir normalmente a los 83

De qué sirve escuchar música clásica a los 32

si se equipara con oír que golpean a la puerta a los 82

Qué mérito tiene levitar meditando a los 37

en tanto logremos permanecer de pie en la bañera a los 97


Qué es escribir esto, sentado, a los 40

comparado con leerlo, acostado, a los 90

y luego intentar


pararse.





Rachel Halfi

Traducción: Gerardo Lewin

Rachel Halfi nació en Tel Aviv, donde vive y trabaja actualmente. Su tío fue el poeta y actor Abraham HalfiTiene un máster en Literatura Inglesa de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y estudios posteriores de teatro en la Universidad de California y en el Conservatorio AFI de Hollywood. Trabajó como periodista y cineasta independiente. Da clases en la Universidad de Tel Aviv. Ha filmado documentales y películas experimentales. Ha escrito, además, obras de teatro por las que obtuvo premios en Israel y el exterior.

Publicó su primer poemario, Submarino y otros poemas, en 1975. Desde entonces ha publicado otras siete colecciones de poesía. Ha recibido los premios Primer Ministro, el Premio Ashman y el Premio Bialik de literatura.

De_canta_sion



jueves, 24 de marzo de 2022

Ramón Bilbao


 

"Nunca descansaremos en Ramón Bilbao. Nunca acabaremos de abarcar su figura y su obra, que un día, como aquél y como éste, se presentan de improviso, obligándote a inaugurar un conocimiento, a tener que transitar inteligentemente de la nada al todo, del cero al infinito".

Miguel Logroño

Ramón Bilbao, “Alteraciones III”, 1986, óleo sobre lienzo, 130 x 162 cm.


El pasado ARCO 2022 Ramón Bilbao fue una de las estrellas mediáticas con su obra sobre Franco,  retratos de los últimos fusilados del franquismo y de otras personas de aquellos años convulsos. Mi sorpresa fue mayúscula al leer que el artista había fallecido el año pasado. Busqué en internet y no encontré absolutamente ninguna noticia sobre su fallecimiento. Recordé que la última vez que nos vimos fue en la presentación del Diccionario de Artistas de Pozuelo de Alarcón.

Por fin descubrí que Ramón Bilbao murió el 24 de Marzo de 2021.




Galería José de la Mano. ARCO 2022


Esta página es un pequeño homenaje al artista y su memoria. Aquí imágenes de la entrevista que publiqué en La voz de Pozuelo, diciembre de 1986.

Ramón Bilbao vivió en Pozuelo de Alarcón.




Algunas obras:

Ramón Bilbao, “Alteración de espacios XVI”, 1989, óleo sobre lienzo, 130 x 162 cm.



Ramón Bilbao, “Memoria colectiva”, 1996, técnica mixta sobre tablero, 145 x 115,5 cm.



Ramón Bilbao, “La cosecha X”, 2013, dibujo



Ramón Bilbao, “La cosecha XV”, 2013, dibujo.


Ramón Bilbao, “Sobre los sentidos”, 1997, óleo sobre lienzo, 163 x 130 cm.



Ramón Bilbao en El Foro de Pozuelo, entre Alfredo Alcaín y Carlos Franco. Mayo de 2000.




Dos de las páginas del Catálogo de Artistas de Pozuelo de Alarcón. Edición impresa.




Ramón Bilbao en su web:





Ramón Bilbao, “Memoria”, 1993, técnica mixta sobre lienzo, 162 x 114 cm.


"Hace un rato he leído en un viejo cuaderno algo que escribí a principios de 1983. Decía que tenía la sensación de que esos pedazos de tiempo que se sienten como relámpagos cuando recibes una intuición corresponden a otro espacio mucho más grande, quizá infinito, pero al alcance de todos nosotros; un espacio donde habita el conocimiento y eso que llamamos sentimientos, y que algunos consideramos objetivos de la pintura, porque creo que las intuiciones son el vehículo que nos comunica con los sentimientos y con el arte cuando este se da.

Quizá el arte sea la parte más hermosa de la ignorancia".

Ramón Bilbao

(Bilbao, 1933- Madrid, 2021)

martes, 15 de marzo de 2022

Fátima Fortea


                                          

                                                  Fátima, Madrid, 2004

Fátima Fortea de León (20 de marzo de 1957, Puerto de la Cruz. Tenerife, Islas Canarias/ 11 de marzo, 2022, Madrid).

Fátima Fortea fotografiada por Jesús Gironés en La Central de Callao. Marzo 2011.


"Una tierra que nos desea leve, ligera, amable, protectora, "Sit tibi terra levis", el epitafio latino, se convierte en un hermoso deseo de trascendencia, de preservación para siempre, a través del arte, de todos los agujeros negros de la vida".

Luz Darriba




"Belleza y dolor se encastran hasta confundirse. Este es el sentido que la ambigüedad otorga a la obra de Fátima Fortea, Tornillo o espina, dolores que como la agitación del mar intentan encontrar la manera de transformarse en esa belleza contra la que arremete en vano la fatalidad. "Tal vez la belleza no de toda su medida mas que a ese precio", escribió, una vez más, André Breton.

Ramón Mayrata.


Texto con motivo de su exposición en el Museo Municipal de Orense. Mayo 2011:

De un finisterre a otro

Fátima Fortea ha llenado este año el Museo Municipal de Orense con su instalación multidisciplinar "Sit tibi terra levis" ("Que la tierra te sea leve"). El mural "Fondo" instalado en 2003 en el aeropuerto Reina Sofía es la única pieza expuesta en su isla por la artista tinerfeña, quien reside desde hace siete años en Galicia.




J. A. D., Santa Cruz de Tenerife
El día. La opinión de Tenerife.

2011-08-21

Fátima Fortea (Puerto de la Cruz, 1957) es un caso excepcional dentro del arte canario contemporáneo. La singularidad radica no tanto en la naturaleza de su obra, arriesgada y sugestiva, como en el hecho de que siendo una creadora isleña nunca ha expuesto en su tierra. Cuanto ha podido verse de su obra en Tenerife es el mural "Fondo", instalado en 2003 en las dependencias del aeropuerto Reina Sofía.

No supone un atenuante el hecho de haber residido en Madrid desde 1978, y desde hace siete años en Galicia. Del mismo modo que existen programas destinados a mostrar el trabajo de los creadores canarios fuera de las Islas, sería razonable que hubiese otro dedicado a dar a conocer en el Archipiélago la obra de quienes trabajan en el exterior.

"No he estado demasiado en Canarias -admite- pero intuyo que hay más facilidad que la gente se traslade fuera de Canarias a exponer que al revés... aunque también seamos canarios quienes vivimos lejos".

"El traslado de obra plástica, siempre problemático por la burocracia que conlleva, se complica y encarece más en el caso de la escultura. "Para quienes trabajamos obra pesada es difícil trasladar la obra a efectos de exposición", señala Fátima Fortea, quien este verano ha expuesto en el Museo Municipal de Orense.

Puede decirse que la artista tinerfeña llenó literalmente las dependencias de esta pinacoteca. "Es la primera gran individual que realizo en años y, dado el número y magnitud de las piezas, he utilizado todo el museo", comenta la artista respecto a "Sit tibi terra levis" ("Que la tierra te sea leve"), su muestra más ambiciosa hasta la fecha.

Pinturas elaboradas en soportes heterogéneos como el cartón y la contratabla convivieron con figuras tridimensionales y cerámicas con gres elaboradas a alta temperatura, "como si se tratara de procesos volcánicos". Según señala Fortea respecto al procedimiento empleado con sus materiales, "esculpo más que modelo".

La creadora aportó además un "acuario" integrado por veintiséis cuadros. "Se trata de una instalación en la que los peces no se representan enteros, sino a través de partes, secciones y mitades; a la vez no están quietos, sino en movimiento, con la que trato de sugerir una expresión de libertad". La idea de la libertad y de su reivindicación subyace también en "La Virgen del Burka", figura femenina rodeada por alambres de espinos y rosas.

El heterodoxo discurso de la exposición incluyó una momia hecha con hierros, piedras y lapas, y emplazada a la entrada del museo a modo de cancerbero.

Una escultura que retrotrae una tabla funerario herreña, la figura "Latin lover", un perenquén tratado "como si fuera un objeto mágico" y un homenaje a Frida Kahlo fueron, junto a un mural de 1,8 m y 1,30 m, otros de los elementos propuestos por Fátima Fortea, cuyo taller se encuentra actualmente en Muxía, próximo a la Costa da Morte.

"Y yo quería retirarme en El Hierro", ironiza Fátima Fortea, quien ha acabado viviendo y cultivando su arte en otro confín, como si la línea de su vida se trazara, según sus palabras, "de un finisterre a otro".

Sin embargo, Canarias, su cultura, sus mitos y su imaginario fantástico, perviven en la obra de Fátima Fortea, quien no deja de recordar su tierra a través de las formas surgidas de su estudio.


EL DATO


La literatura: su otra vocación

Fátima Fortea une a su condición de artista la de escritora. En los años 90 colaboró con la revista Elle, donde publico relatos para niños. En su haber figura, precisamente, una obra referencial dentro de esta parcela literaria, "Cuentos de la gallina verde", en colaboración con Alicia García Valiño, un texto escogido por la Facultad de Psicología en Madrid para su empleo en Educación Especial.




Paco Pestana, Luz Darriba y Fátima Fortea.

¡Cuánta tristeza cabe en la alegría! Esta fotografía la ha congelado para siempre. Querida Fátima Fortea, no puedo con mis sombras doloridas.
Hay días en los que deseas no despertar, atrasar la máquina del tiempo, esconderle a la guadaña su herramienta. Lo sé bien porque, últimamente, son demasiados días, demasiada gente querida, admirada, amada, que perdemos antes de tiempo. Muy antes de tiempo, precisamente en tiempos tan hostiles como el sistema que rige el mundo, que no sabe de compasión ni de empatía.
Hoy toca despedir, es un decir, porque se queda adentro de mí cuanto dure mi tiempo y mi memoria, a mi querida amiga, compañera de tantas y tantas alegrías, de tantos sueños compartidos hasta quedar sin sueño, de tanta vida que traspasaba los poros de la piel y se deshacía en confeti para celebrar, precisamente, la vida. Mi querida Fátima, una de las mujeres más hermosas que he conocido, me llevó a su mundo de guirnaldas y flores, de presente continuo, de la elegancia, el glamour y el savoir faire del que yo carecía (y carezco). Ella reunía todas esas cosas, que eran en realidad la fachada de un ser humano pensante, profundo, cuestionador y sabio.
Nos conocimos en Madrid, el Madrid que ella adoraba porque su mundo entero estaba allí, aunque añorase a sus islas bonitas cada día. No se podía ser más canaria y más universal, más glamurosa, más de izquierdas y menos resentida (confieso, que a mi me puede muchas veces ese resentimiento contra los poderes establecidos que nos machacan), más sexy y más feminista (que ya sé que no es una contradicción, pero suelen vernos de ese modo), más generosa y comprometida con las causas justas.
La conocí, decía, en 2002, en su ciudad (porque era totalmente suya, conocía a todo el mundo que valía la pena conocer y todo ese mundo la conocía y la amaba). Yo estaba en la Feria de Estampa, exponiendo, y mi queridísimo Paco Pestana exponía su obra en una galería de Madrid, así que fui a verlo. Con la sala llena de gente, de repente se abren las puertas y entra un sunami vestido de blanco, la belleza, la magia, la alegría. Era Fátima Fortea. Desde entonces, amiga incondicional mía y de Paco. Desde entonces, entró una luz inextinguible por nuestras ventanas semiabiertas. Con Fátima conocí a toda la gente que era interesante conocer, su taller alucinante, sus historias de barro esculpido y horneado, magnificas esculturas, y sus cuentos maravillosos de la Gallina Verde (libros infantiles, hoy de colección, escritos al alimón con su amiga Alicia Valiño).
La vida, el amor, el destino, o lo que sea, trajo a Fátima a Galicia. Primero a Ourense, donde al poco tiempo se hizo con el cariño y la admiración de todo el mundo. Luego a Muxía, la Muxía que conocí gracias a ella, donde también brilló con esa usina propia que tenía, donde montó su taller besando al propio mar. Esa fue la Muxía que conocí junto a sus gentes, la que me llevo a situar Abril en aquel territorio caprichosamente bello.
Por Fátima también conocí al queridísimo Mario Osorio, un pionero de la lucha incansable por la memoria histórica, de quien lloré su falta hace unos años. Fátima vino a Montederramo, a la entrega de mi Premio de las Artes de la Cultura Gallega (2018) desde Canarias, Fátima vino a mi ultima muestra antes de la pandemia en Lugo, en 2019. Fátima siempre estuvo, como estuvo para todas sus amigas, para toda «su gente», que ella decía.
Hoy, Viky Rivadulla (gracias, amiga, pese al dolor), a quien también conocí por Fátima, me dio la noticia. No hacía mucho tiempo que habíamos hablado por teléfono, lo hacíamos muy a menudo. Ella se quedó en Madrid, en el Madrid que tanto amaba, pero la llevarán a Tenerife. Yo volveré cien veces a verla en esa entrada triunfal, de reina absoluta, en la Factoría del Perro Verde. Aquí es donde me gustaría de verdad creer en cosas en las que no creo, pensar que ella y Paco estarán juntos y que yo pueda sumarme a ellxs en su momento. Pero no creo, y ya me duele. Me duele tanto perderte como me apropio de tu alegría, de la alegría que de algún modo me enseñaste. Querida Fátima, compañera del alma, compañera: Hasta la Victoria, Siempre.

[Luz Darriba]


Sus "perenquenes".





Fátima en El Foro de Pozuelo:








Con su hijo Adrián.

Con su hijo José

Con José

Con su nieta Daniela






CV/ Exposiciones: